Transmisión onerosa vs. transmisión lucrativa: conoce las principales diferencias

transmisión onerosa

La transmisión onerosa implica el intercambio de bienes o derechos a cambio de otros bienes o derechos, ya sea de manera patrimonial o monetaria. Este proceso implica valoraciones relacionadas con tributos, consumo y plusvalías que deben abonarse.

Para valorar una transmisión onerosa, es crucial determinar tanto el valor de transmisión como el de adquisición de los bienes involucrados.

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¿Qué es la transmisión onerosa?

La transmisión onerosa, reconocida en el artículo 1445 del Código Civil, es un proceso que implica el intercambio de bienes o una compraventa. Esta operación se fundamenta en la relación de intercambio, donde se establece un valor justo y válido entre las partes intervinientes.

Para valorar las transmisiones onerosas, se deben considerar dos criterios que se ajustan a las partes implicadas:

  1. Valor de adquisición: Este valor comprende el importe real de la adquisición, los gastos de gestión relacionados con el traspaso, así como posibles mejoras realizadas al bien y los tributos asociados. Además, se resta cualquier amortización acumulada durante la vida útil del bien.
  2. Valor de transmisión: Es el precio real de la transmisión, que no puede ser inferior al valor de mercado. Se calcula restando los tributos pagados por el traspaso del bien o derecho, los cuales varían según el tipo de transmisión onerosa realizada.

Tipos de transmisión onerosa

Los tipos de transmisión onerosa que existen son los siguientes:

Transmisión patrimonial onerosa

En este tipo de transmisión, los bienes que conforman el patrimonio de una persona son transferidos a otra parte. Esta transacción puede generar variaciones patrimoniales onerosas, que pueden ser positivas o negativas. Es decir, los bienes patrimoniales pueden tanto depreciarse como revalorizarse con el tiempo. Un ejemplo claro de este tipo de transmisión es la compraventa de un piso, donde se transfiere un bien inmueble a cambio de una cantidad de dinero.

Transmisión dineraria onerosa

En la transmisión dineraria onerosa, el bien que se transfiere en la transacción es el dinero en sí mismo. Un ejemplo típico de este tipo de transmisión es cuando se concede una hipoteca, donde se otorga una cierta cantidad de dinero a cambio de unos intereses establecidos.

Diferencia entre transmisión onerosa y lucrativa

La diferencia principal radica en que en la transmisión onerosa hay una contraprestación a cambio de recibir un bien determinado, mientras que en la transmisión lucrativa un bien cambia de titularidad sin que la persona que lo entrega reciba algo a cambio.

Las transmisiones lucrativas son aquellas en las que se realiza la transferencia de un bien sin que exista contraprestación por parte del receptor del bien.

En este tipo de transmisiones, una persona transfiere un bien sin recibir nada a cambio. Ejemplos comunes de transmisiones lucrativas son las sucesiones, herencias y donaciones.

Las transmisiones lucrativas son frecuentes entre padres e hijos, especialmente cuando se otorgan herencias en vida.

Además, este tipo de transmisiones ocurren cuando se realizan donaciones a asociaciones u ONGs, ya sea de manera patrimonial o monetaria.

Es importante destacar que estas dos transmisiones también difieren en los impuestos asociados a cada tipo:

Impuestos Aplicables en Transmisiones Onerosas:

  • Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas (IRPF).
  • Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU).
  • Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

Impuestos Aplicables en Transmisiones Lucrativas:

  • Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
  • Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados.
  • Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), en caso de inmuebles.

Tipos de transmisiones patrimoniales

Las transmisiones patrimoniales onerosas se definen como aquellas transacciones en las que se produce un intercambio de bienes o derechos entre las partes involucradas, a cambio de una contraprestación.

Este tipo de transmisiones se clasifican en:

Transmisiones patrimoniales onerosas

Estas transmisiones se caracterizan por ser onerosas, es decir, siempre implican una contraprestación. Se agrupan de la siguiente manera:

  • Constitución de derechos personales, como el arrendamiento, la fianza, los préstamos, o las rentas vitalicias.
  • Transmisiones de bienes y derechos que forman parte del patrimonio de personas físicas o jurídicas.
  • Constitución de derechos reales de disfrute, uso, garantía o adquisición.
  • Concesiones administrativas otorgadas por entidades públicas a empresas concesionarias.

En general, estas transmisiones no están sujetas al Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), sino al Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITPAJD). Sin embargo, pueden estar sujetas al IVA en casos específicos, como la transferencia de derechos al uso de infraestructuras ferroviarias, aeropuertos o puertos.

Transmisiones patrimoniales por equiparación

Estas son figuras jurídicas asimiladas a las transmisiones patrimoniales onerosas, y comprenden:

  • Adjudicaciones en pago de deudas.
  • Entrega de bienes para el pago de deudas, previo consentimiento del acreedor.
  • Adjudicación expresa en pago de deudas y asunción de deudas.

En estas situaciones, se produce una transferencia de bienes como contraprestación por deudas asumidas o pagadas. En casos específicos, como la entrega de bienes para el pago de deudas, se puede aplicar la devolución del impuesto si el bien se entrega a un tercero dentro de un plazo establecido.

¿Qué es el impuesto sobre transmisiones onerosas (ITP)?

El Impuesto sobre Transmisiones Onerosas (ITP) es un impuesto establecido en 1993 que se aplica a intercambios patrimoniales entre personas. Grava operaciones como la compra-venta de coches o viviendas. Se paga a la Hacienda autonómica y varía según la comunidad. El comprador de bienes usados está obligado a pagarlo, siendo un porcentaje del precio real del bien adquirido.

Este impuesto se compone de tres tipos: Operaciones Societarias (OS), Transmisiones Patrimoniales Onerosas (TPO) y Actos Jurídicos Documentados (AJD), este último dividido en documentos notariales, mercantiles y administrativos.

El ITP se abona en la Delegación de Hacienda o la Oficina Liquidadora local en un plazo de 30 días hábiles tras la transacción. Pasado este plazo, se añaden intereses y, si no se paga, se inicia un procedimiento judicial con posible embargo de bienes.

La tasa general es del 6%, aunque hay tasas especiales: 4% para bienes muebles, 1% para constitución de derechos reales como fianzas, préstamos y 1.5% para constitución de hipotecas.

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