¿Cómo aprovechar el tercio de libre disposición en una herencia?

tercio de libre disposición

El tercio de libre disposición constituye una parte del caudal hereditario que el testador puede asignar según su voluntad. Esto implica que el testador tiene la facultad de distribuir esta parte a cualquier persona sin que exista necesariamente un vínculo de parentesco.

Esta parte de la herencia forma parte de los tres tercios que generalmente componen el caudal hereditario. Estos tercios son: el tercio de legítima, que está reservado para los herederos forzosos; el tercio de libre disposición, que el testador puede asignar libremente; y el tercio de mejora, destinado a mejorar la porción hereditaria de ciertos herederos, si así lo dispone el testador.

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¿Qué es el tercio libre disposición?

El tercio de libre disposición constituye una porción del caudal hereditario que el testador puede disponer libremente. En este parte, el testador tiene la libertad de disponer de bienes o derechos sin superar el límite establecido.

No se requiere ningún vínculo de parentesco con el beneficiario para recibir esta parte del caudal hereditario, ni es necesario que sea un heredero legítimo o forzoso. Sin embargo, para que este tercio sea válido, es imprescindible que exista un testamento que cumpla con todos los requisitos legales.

Es fundamental que el testador especifique de manera clara y precisa en el testamento quiénes serán los beneficiarios del tercio de libre disposición. En ausencia de una designación explícita, esta parte se distribuirá automáticamente entre los herederos de la legítima.

El tercio de libre disposición puede ser asignado a una sola persona o repartido entre varias, según la decisión del testador. Asimismo, los bienes que componen esta porción pueden ser legados a extraños, a los herederos, o distribuirse de manera mixta según lo estipule el testamento.

Características del tercio de libre disposición

Características del tercio de libre disposición:

  1. El tercio de libre disposición puede ser legado por el testador a una persona sin ningún tipo de parentesco. Para realizar esta asignación, es necesario redactar un testamento en vida, asegurando así la clara expresión de la voluntad del testador.
  2. En caso de que el testador no designe a ningún beneficiario para el tercio de libre disposición, este se integrará al tercio de la legítima, siendo los herederos forzosos quienes se beneficien de él. No obstante, el testador puede modificar su testamento en cualquier momento mientras esté vivo para asignar este tercio a la persona que desee.
  3. La persona designada como beneficiaria del tercio de libre disposición tiene la opción de renunciar a su derecho sobre este tercio una vez que el testador haya fallecido.
  4. Los herederos forzosos tienen la facultad de impugnar la decisión del testador en lo referente al tercio de libre disposición, en caso de considerarla contraria a la ley o a sus derechos hereditarios.

¿Cómo asignar el tercio de libre disposición?

Para destinar el tercio de libre disposición y beneficiar a un individuo ajeno a tu ámbito familiar con tus bienes hereditarios, es imperativo redactar un testamento. Este documento es crucial ya que refleja la voluntad auténtica del testador y cómo desea repartir la herencia.

El testamento establece de manera explícita que es tu deseo que una persona no relacionada reciba la porción de libre disposición. Sin este registro testamentario, perderías el derecho a determinar la disposición de tu patrimonio.

Para asignar el tercio de libre disposición en tu herencia, puedes optar por cualquiera de las formas testamentarias disponibles, como el testamento cerrado, ológrafo o abierto, siempre y cuando cumplas con los requisitos legales para que sea válido.

En caso de no redactar un testamento, y al ocurrir el fallecimiento, todos tus bienes, incluida la porción de libre disposición, pasarán a tus herederos forzosos conforme a lo establecido por la ley, siguiendo un proceso de sucesión intestada.

¿Cómo se calcula el tercio de libre disposición?

El caudal hereditario, en términos generales, se divide en tres partes: el tercio de mejora, el tercio de legítima y el tercio de libre disposición.

Estas partes se subdividen en partes iguales, considerando el valor de los bienes en el momento de la adjudicación.

Para calcular el tercio de libre disposición, se deben realizar dos operaciones fundamentales durante el proceso hereditario:

Computación

En esta etapa, se suma el valor de todos los bienes y se restan las deudas u otras obligaciones pendientes. Además, se añaden las donaciones realizadas por el testador en vida. El resultado de esta operación es el caudal relicto, el cual debe ser suficiente para que los herederos forzosos reciban su legítima.

Si los bienes no son suficientes para cubrir la legítima, pero existen mejoras de libre disposición y donaciones, estas últimas deben restarse. En caso de que haya una diferencia, puede compensarse en efectivo. Es importante tener en cuenta que las donaciones se valoran no en el momento de la donación, sino en el momento del fallecimiento del individuo.

Imputación

Esta operación se lleva a cabo para verificar si los bienes asignados son adecuados para satisfacer los tres tercios de la herencia. Si las donaciones resultan excesivas o inoficiosas, se reducirán para garantizar la equidad en la distribución de los tercios hereditarios.

Impugnación del tercio de libre disposición

La impugnación del tercio de libre disposición es una posibilidad al igual que con los otros tercios del caudal hereditario. Este tercio, por lo general, es el que más controversias genera una vez que se revela el contenido del testamento.

Para prevenir estos conflictos, es fundamental tener conocimiento de las normativas legales establecidas para la redacción del testamento. Asimismo, es crucial comprender cuáles son las cantidades que pueden ser distribuidas.

El testador tiene pleno derecho de disponer de este tercio del caudal hereditario según su criterio y donarlo a quien estime conveniente. Sin embargo, debe asegurarse de cumplir con la porción asignada a la legítima y determinar qué heredero forzoso tiene derecho al tercio de libre disposición.

¿Cuáles son los otros tercios de la herencia?

Los otros tercios de la herencia son los siguientes:

Tercio de la legítima

Según el artículo 807 del Código Civil español, la legítima es una de las tres partes en que se divide el caudal hereditario. El testador no puede disponer de esta porción de la herencia. Es intocable y debe ser asignada a los herederos forzosos, que incluyen a los hijos, descendientes, padres, ascendientes y al cónyuge viudo.

Los descendientes e hijos tienen derecho a dos tercios de la herencia, mientras que los ascendientes o padres, en caso de vivir, tienen derecho a la mitad del patrimonio de los descendientes. El cónyuge sobreviviente obtiene la totalidad de la herencia si el fallecido no tiene descendientes ni ascendientes. Si ambos tienen hijos, al cónyuge le corresponde el usufructo del tercio de mejora.

Tercio de mejora

Según el artículo 808 del Código Civil español, este tercio puede ser destinado como mejora a uno de los herederos forzosos. El testador debe distribuir el tercio de la legítima entre los herederos forzosos, pero el tercio de mejora puede ser otorgado a un solo heredero forzoso.

Para asignar el tercio de mejora, el testador debe expresarlo de manera clara en el testamento, ya sea de forma explícita o implícita. Esta asignación puede generar disputas durante la distribución de la herencia, por lo que se recomienda ser muy específico al redactar el testamento.

Si el testador no especifica a qué heredero forzoso asigna el tercio de mejora, se entenderá que forma parte de la legítima y se distribuirá equitativamente entre todos los herederos forzosos.

¿Qué es el caudal relicto?

El caudal relicto, también conocido como caudal hereditario, comprende la totalidad del patrimonio que una persona deja tras su fallecimiento. En otras palabras, se refiere a todos los bienes que constituyen la herencia de quien ha fallecido.

Para determinar el valor del caudal hereditario, se deben considerar las acciones, derechos y bienes que pertenecían al difunto, incluyendo aquellos en los que tenía participación conjunta con otras personas.

Una vez recopilados todos los bienes, se deben deducir los gravámenes o cargas que afecten a dichos bienes. Es importante destacar que para el cálculo del caudal relicto no se consideran los derechos como el usufructo o la habitación, ya que se extinguen con el fallecimiento.

Para calcular el caudal relicto, es necesario identificar todos los bienes, derechos, deudas y obligaciones del fallecido al momento de su muerte. Se debe conocer el valor de los bienes y deudas en la fecha del fallecimiento.

Es relevante señalar que, aunque el seguro de vida no se considera para determinar el caudal relicto, si no se ha designado un beneficiario, el monto del seguro forma parte de la herencia.

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