La suspensión de pagos y su impacto en la empresa

Suspensión de pagos

La suspensión de pagos ocurre cuando una empresa enfrenta dificultades financieras y no puede cumplir con sus obligaciones utilizando sus activos disponibles. Es conocida también como default, insolvencia o cesación de pagos.

Se trata de un estado legal en el cual el empresario o comerciante declara su incapacidad temporal para pagar las deudas contraídas previamente con sus acreedores.

¿Qué es la suspensión de pago?

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La suspensión de pagos es una situación económica en la que una persona, organización o empresa enfrenta dificultades de liquidez temporal, lo que le impide cumplir con sus obligaciones de pago.

Esta situación, aunque grave, no es definitiva y puede considerarse como una fase previa a la quiebra, si se prolonga en el tiempo.

La empresa en suspensión de pagos se caracteriza por tener activos, pero no puede utilizarlos para saldar sus deudas debido a su falta de liquidez. A veces, estos activos pueden ser incluso mayores que las deudas, pero la dificultad radica en convertirlos en efectivo.

El objetivo de la suspensión de pagos es alcanzar un nuevo acuerdo entre el deudor y los acreedores, regulado por la ley, que puede implicar nuevas condiciones de pago o un nuevo plazo.

Este proceso está regulado por la Ley Concursal y se lleva a cabo bajo supervisión judicial.

Requisitos para declarar la suspensión de pagos de una empresa


Para declarar legalmente la suspensión de pagos de una empresa, se deben cumplir ciertos requisitos establecidos:

  1. Acreditar la capacidad de cumplir con las obligaciones de pago en el futuro.
  2. Actuar de buena fe, sin ocultar el patrimonio ni haber incurrido en endeudamiento excesivo.
  3. La deuda no puede superar los cinco millones de euros.
  4. En los últimos diez años, el deudor no debe haber sido condenado por delitos relacionados con la Seguridad Social, Hacienda Pública, falsedad documental, derechos de los trabajadores o el patrimonio.

Además, para que el proceso de suspensión de pagos sea viable, es necesario que los acreedores acepten la negociación. Por lo general, los acreedores prefieren participar en este proceso para asegurar el cobro futuro, en lugar de enfrentar dificultades mayores en un litigio legal.

Durante la suspensión de pagos, la empresa debe seguir operando y desarrollando su actividad normalmente.

¿Cómo solicitar una suspensión de pagos?

Para solicitar una suspensión de pagos cuando una empresa enfrenta dificultades temporales para cumplir con sus obligaciones financieras, se deben seguir ciertos pasos:

  1. Acudir a la autoridad judicial: El empresario o dueño del negocio debe dirigirse al juzgado competente y presentar una solicitud de suspensión de pagos de acuerdo con lo establecido por la Ley.
  2. Escrito formal: La solicitud se realiza a través de un escrito formal, el cual debe estar firmado por el empresario o dueño del negocio, un procurador y un abogado.
  3. Documentación requerida: El escrito debe ir acompañado de varios documentos, entre ellos:
    • Balance de situación detallado o un estado detallado de la situación financiera.
    • Títulos de propiedad de los bienes inmuebles, si los hay.
    • Lista de acreedores con sus datos completos y las cantidades adeudadas.
    • Memoria explicativa de los motivos de la situación y el plan de solución, incluyendo una propuesta de pagos.
  4. Requisitos adicionales: Si la solicitud la hace una sociedad anónima, se deben presentar el certificado de acuerdo de los administradores y la convocatoria de Junta General de Accionistas para certificar la solicitud. Sin estos documentos, la solicitud puede ser archivada.

La admisión de la solicitud

Una vez presentada la solicitud, el Juzgado procede a examinarla. Si todo está en orden, se considera solicitada la suspensión de pagos mediante una providencia. Esta providencia se comunica a los juzgados correspondientes donde el empresario tenga representación y se publica en el Registro Mercantil.

Durante el proceso, las dependencias de la empresa quedan bajo la intervención de los jueces, y el Ministerio Fiscal participa en todo momento. Desde la admisión de la solicitud hasta la negociación con los acreedores o la declaración de insolvencia, el empresario continúa administrando el negocio.

Durante la suspensión, los interventores supervisan las operaciones de pago, ventas y cobros realizadas por el empresario. Además, se suspenden las ejecuciones de sentencias de juicios en curso y todas las reclamaciones contra el solicitante.

La Declaración judicial de la suspensión de pagos

Una vez que el juez recibe el informe de los interventores, procede a declarar al empresario en suspensión de pagos. Esta declaración implica una calificación que puede ser:

  1. Insolvencia provisional: Se da cuando el activo de la empresa es mayor que su pasivo, lo que indica una situación temporal de insolvencia.
  2. Insolvencia definitiva: Ocurre cuando el activo de la empresa no es suficiente para cubrir todas sus deudas, lo que señala una situación permanente de insolvencia.

Diferencia entre suspensión de pagos y quiebra

La diferencia fundamental entre la suspensión de pagos y la quiebra radica en su temporalidad y en la viabilidad futura del negocio. La suspensión de pagos se caracteriza por ser un proceso temporal en el que el deudor busca obtener más tiempo para hacer frente a sus obligaciones financieras. En este caso, se espera que el deudor pueda recuperarse y cumplir con sus compromisos en el futuro, aunque actualmente tenga dificultades para hacerlo.

Por otro lado, la quiebra es un proceso más drástico y definitivo. Ocurre cuando el valor de las deudas supera el valor de los activos de la empresa, lo que impide que esta pueda hacer frente a sus obligaciones financieras incluso a largo plazo. En este caso, el patrimonio neto de la empresa es negativo, lo que indica una situación más grave y difícil de revertir.

En resumen, mientras que la suspensión de pagos implica una crisis financiera temporal con posibilidad de recuperación, la quiebra indica una situación más grave y permanente en la que la empresa enfrenta dificultades financieras insuperables.

Diferencia de suspensión de pagos y concurso de acreedores

La diferencia entre la suspensión de pagos y el concurso de acreedores radica en su naturaleza y en el curso de acción legal que implican.

La suspensión de pagos es el primer paso que da una empresa cuando se enfrenta a dificultades financieras y no puede cumplir temporalmente con sus obligaciones. En este proceso, la empresa busca obtener un período de tiempo para reorganizar sus finanzas y cumplir con sus pagos pendientes.

Por otro lado, el concurso de acreedores es un procedimiento legal más formal que se inicia después de la suspensión de pagos, cuando la empresa no puede resolver sus problemas de liquidez. En el concurso de acreedores, se nombra a un administrador concursal que se encarga de gestionar las cuentas de la empresa y establecer un plan de pago para sus deudas.

Es importante destacar que no todas las suspensiones de pagos terminan en un concurso de acreedores. Este último solo se inicia cuando es solicitado por alguna de las partes perjudicadas, ya sea la empresa o sus acreedores.

¿Cómo afecta la suspensión de pagos a los trabajadores?

La suspensión de pagos no solo afecta a la empresa, sino también a sus trabajadores. Esta situación implica un incumplimiento de todas las deudas, incluidos los salarios de los empleados.

Cuando una empresa se declara en suspensión de pagos, los trabajadores pueden enfrentarse a dos escenarios: el despido colectivo o el impago de salarios. En caso de impago, los trabajadores tienen el derecho de iniciar un proceso de reclamación ante la Jurisdicción Social.

Los empleados también pueden optar por la extinción voluntaria de su contrato debido a la falta de pago o a los retrasos en los mismos. En tales casos, tienen derecho a una indemnización equivalente a la de un despido improcedente.

En situaciones en las que la empresa elige un despido colectivo debido a su situación financiera, los trabajadores deben negociar las condiciones. La cantidad de la indemnización dependerá de si se llega a un acuerdo entre las partes o no.

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