La liquidación de la sociedad de gananciales

Liquidación de la sociedad de gananciales

Cuando contraéis matrimonio, podéis elegir bajo qué régimen económico se regularán los bienes que obtengáis uno y otro cónyuge a partir de ese momento. Los más habituales en nuestro ordenamiento son la sociedad de gananciales y el régimen de separación de bienes.

Hoy os vamos a hablar de la sociedad de gananciales: en qué consiste, qué bienes se incluyen  en ella y cómo se repartirán cuando la sociedad llegue a su fin. Ese proceso de reparto es lo que se denomina liquidación gananciales.

Con la sociedad de gananciales, se crea un patrimonio común al que pasarán a formar parte los bienes que obtengáis cualquiera de vosotros por vuestro trabajo o actividad económica, los que adquiráis durante el matrimonio a costa de ese caudal común y los frutos de los bienes privativos que teníais cada uno de vosotros antes del matrimonio, o recibáis por herencia o donación una vez casados, que mantendrán carácter privativo y os pertenecerán en exclusiva. 

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¿Cuándo concluye la sociedad de gananciales?  

La sociedad de gananciales llega a su fin cuando se disuelve el matrimonio, bien por divorcio o  por el fallecimiento de uno de los cónyuges. Pero también podéis acordar vosotros darle fin y pactar otro régimen matrimonial, que normalmente será el de separación de bienes.

Por último,  también puede concluir por decisión judicial, a petición de uno de los cónyuges, en determinados casos graves en los que el otro cónyuge esté realizando actos que entrañen peligro para la sociedad, incumpla su deber de informar sobre su actividad económica, se embarguen bienes gananciales por deudas que le son propias, y no comunes, etcétera.

¿Qué es la liquidación de gananciales?

Como ya hemos dicho, la liquidación de gananciales es el procedimiento que se ha de seguir para repartir el patrimonio común que se ha ido formando mientras la sociedad de gananciales ha estado vigente. Lo primero que tendréis que hacer es un recuento de los bienes y deudas que tenéis en el momento de la disolución, es decir, formar el inventario de la sociedad. Después hay que pagar las deudas que la sociedad tenga con terceros o con alguno de vosotros. Por último, la cantidad restante, será repartida por mitad.

Hay que aclarar que en la mayor parte de los casos no se “pagarán” todas las deudas en el momento de la liquidación, pero sí se ha de adjudicar su obligación de pago a uno u otro cónyuge. En ese caso, si el cónyuge al que se ha adjudicado la deuda no cumple con su obligación de pago, el otro seguirá respondiendo frente al acreedor, aunque después pueda reclamar la cantidad pagada al cónyuge que incumplió su obligación.

El inventario

Lo primero que tenéis que hacer es formar el inventario de la sociedad, en el que debéis incluir tanto el activo (los bienes que tenéis) como el pasivo (las deudas). El contenido de uno y otro viene regulado en los artículos 1397 y 1398 del Código Civil.

En el activo se ha de incluir:

  • Los bienes gananciales que existan en el momento de la disolución.
  • Si alguno de los cónyuges hubiera enajenado de forma fraudulenta algún bien común, se deberá incluir el valor que tendría ese bien actualizado a la la fecha de disolución.
  • También se incluirán en el activo las cantidades que haya pagado la sociedad por deudas que eran propias de cualquiera de los cónyuges.

Por su parte, en el pasivo se incluirán las siguientes partidas:

  • Las deudas pendientes a cargo de la sociedad.
  • Si alguno de los cónyuges ha tenido que pagar con bienes privativos suyos una deuda que era de la sociedad, se incluirá en el pasivo el valor de esos bienes privativos gastados para que le sea restituido en metálico.
  • También se incluirán en el pasivo las cantidades que haya pagado uno solo de los cónyuges por deudas que eran de la sociedad, actualizadas a fecha de disolución.

En definitiva, en el activo se incluyen tanto los bienes que la sociedad tiene en el momento de la disolución, como aquellos que debería tener si cada cónyuge hubiera actuado debidamente pagando sus propias deudas.

Y en igual sentido, se incluyen en el pasivo tanto las deudas que la sociedad ha contraído con terceros (por ejemplo, el préstamo hipotecario para la compra de la casa), como las que la sociedad ha contraído con alguno de los cónyuges porque éste ha pagado con su patrimonio privativo deudas que eran de la sociedad. 

El pago de las deudas

El art. 1399 del Código Civil nos dice que, una vez terminado el inventario, se pagarán en primer lugar las deudas de la sociedad, comenzando por las alimenticias. Respecto al resto, si el caudal inventariado no alcanza para ello, regirán las disposiciones generales para la concurrencia y prelación de créditos.

Si no hay suficiente metálico para pagar las deudas, podéis ofrecer al acreedor pagarle mediante la adjudicación de bienes gananciales. Pero si no lo acepta, habrá que enajenarlos y pagarle con el importe obtenido (art. 1400 CC).

Mientras no se paguen las deudas de la sociedad, los acreedores conservarán sus créditos contra  el cónyuge deudor. El cónyuge no deudor, responderá de las deudas pendientes de la sociedad con los bienes que le hayan sido adjudicados, siempre que se haya formado el debido  inventario.

Si uno de los cónyuges ha pagado una cantidad mayor de la que le correspondiera, podrá pedir su reembolso al otro (art. 1401 CC).

Indemnizaciones y reintegros a los cónyuges

Una vez pagadas las deudas y demás cargas de la sociedad, se os abonarán a cada uno de vosotros las cantidades que os deba la sociedad por haber pagado con bienes propios vuestros las deudas que eran de la sociedad. Si alguno de vosotros sois, al mismo tiempo, deudores de la sociedad, porque alguna deuda vuestra se ha pagado con caudal común, se compensará la cantidad que la sociedad os deba con la que le debáis vosotros (art. 1403 CC).

Reparto del haber restante

Por fin, una vez que hayáis pagado las deudas de la sociedad (o adjudicado a uno u otro su pago),  ha llegado el momento de repartir por mitad la cantidad que quede. Cada uno tendréis derecho a que os sean adjudicados los bienes gananciales de uso personal (se refiere a bienes de especial valor, porque no se consideran gananciales los objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor), la explotación económica que hayáis desarrollado con vuestro trabajo y el local donde hayáis ejercido la profesión. En caso de que la liquidación de la sociedad sea a causa del fallecimiento de uno de los cónyuges, el otro tendrá derecho a que se le adjudique la vivienda donde tuviera su residencia habitual (art. 1406 CC). En este caso, la liquidación la deberán realizar el cónyuge superviviente y los herederos del fallecido. 

Conviene aclarar que, en la práctica, se suelen adjudicar al mismo tiempo los bienes del activo y las deudas del pasivo, por igual valor a ambos cónyuges, pero tenéis que tener claro que mientras no se paguen las deudas, los bienes que se os adjudiquen quedarán sujetos al pago de las mismas.

Cónyuge acreedor del otro

Si en el momento de la liquidación uno de vosotros resulta acreedor del otro, y el cónyuge deudor no paga voluntariamente, podéis exigir la satisfacción del crédito mediante la adjudicación de bienes comunes (art. 1405 CC).

Proceso  judicial de liquidación de gananciales

Por último, deciros que siempre es preferible practicar la liquidación de los bienes gananciales de mutuo acuerdo. Si no es posible, deberéis acudir al proceso judicial de liquidación de régimen económico matrimonial que regula el art. 806 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que siempre resulta más largo y costoso.

Comenzará por la formación de inventario y, después, cualquiera de las partes podréis formular una propuesta de liquidación. De no alcanzar acuerdo respecto a la propuesta formulada, el Juzgado designará un contador partidor que se encargue de hacer el reparto, y en su caso, peritos para la valoración de los bienes. Podréis oponeros al reparto propuesto por el contador, si no estáis conformes, en cuyo caso será el juez quien decida el reparto por sentencia, que no tendrá efectos de cosa juzgada.

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