El significado de iter criminis en el derecho penal

Los actos preparatoriso previos a cometer un crimen

El uso de locuciones latinas en el ámbito jurídico es algo bastante habitual. Así que es posible que, en alguna ocasión, hayas escuchado hablar del iter criminis.

¿Te animas a intentar averiguar de qué se trata? Piénsalo un par de minutos y luego sigue leyendo, porque te lo voy a explicar de forma muy sencilla.

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¿En qué consiste el iter criminis?

En nuestro ordenamiento jurídico hay muchos tipos de delitos diferentes. Contra el patrimonio, contra la libertad sexual, contra la Hacienda Pública… cada uno de ellos tiene unas características propias que lo definen y nos ayudan a diferenciarlo del resto. Lo que tienen en común todos ellos, es que el autor pasa por un proceso de iter criminis.

Si recurrimos al viejo diccionario de latín de los años de instituto, no nos resulta complicado descubrir que esta locución latina significa “camino del delito”. Por tanto, podemos definirlo como el conjunto de fases que atraviesa una persona, desde que piensa en cometer un delito hasta que pasa a la acción y lo lleva a cabo.

En realidad, todo proceso humano implica una planificación, e incluso una dotación de recursos, y el crimen no es ninguna excepción.

Imaginemos a una banda de delincuentes que tienen previsto dar un golpe en una entidad bancaria. No se van a presentar allí una mañana sin haber trazado antes un plan.

En primer lugar tendrán que ponerse de acuerdo para cometer el atraco. Determinarán en qué sucursal van a actuar, qué día y a qué hora van a hacerlo. Buscarán los medios materiales necesarios, como armas para amenazar a los empleados y los clientes, máscaras para ocultar su rostro y un vehículo para la huída. También asignarán los roles entre ellos y decidirán qué va a hacer cada uno: recoger el dinero, ocuparse de los clientes, retener a los empleados del banco, etc.

Incluso los delitos de tipo más leve siempre llevan aparejada una planificación, por sencilla y rápida que esta sea. Por tanto, siempre que se comete un delito doloso (o se intenta), hay un iter criminis.

¿Por qué tiene importancia a nivel legal?

Este es un concepto creado por la doctrina jurídica, que nos ayuda a la hora de saber qué acciones vinculadas con un delito son punibles (sancionables) y cuáles no.

Desde mi experiencia, te puedo decir que este camino del crimen puede ser de mucha utilidad a la hora de comprender un poco mejor la psicología del delincuente. Para comprobar si estamos ante una persona realmente peligrosa y hasta el grado de responsabilidad que tiene en el hecho que ha cometido.

Imagina a una persona que conduce su vehículo con toda precaución, pero un pequeño despiste le lleva a atropellar y matar a un joven que cruzaba por un paso de peatones. Este es un caso de homicidio imprudente, en el que el iter criminis simplemente no existe. Porque el responsable de los hechos en ningún caso tenía intención de causar un mal. En este ejemplo, la ausencia de ese camino del delito nos puede ayudar a calificar de forma más justa la conducta de quien ha causado la muerte de otra persona sin quererlo.

Las dos fases del iter criminis

Quién tiene la intención de cometer un delito pasa por dos fases. Primero lo piensa, y luego entra en acción. Esto nos lleva a hablar de la fase interna y externa del iter criminis.

Fase interna

Como su propio nombre indica, se refiere a lo que ocurre dentro de la mente del que en el futuro puede ser el autor de un delito.

Se encuentra en esta fase quien piensa en la ejecución de un delito. Pero esta acción no es punible en ningún caso, puesto que el mero pensamiento no pone en peligro a ningún bien jurídico que esté tutelado. Además, ¿cómo podríamos probar lo que piensa una persona?

Por ejemplo, yo puedo pensar en entrar en casa de mi vecino y robarle, porque sé que pasa mucho tiempo fuera. Pero solo por pensarlo no me pueden juzgar ni condenar. Esto es así porque el Código Penal se encarga de sancionar conductas (por acción u omisión), pero no pensamientos.

A pesar de que el pensamiento no constituye delito, los juristas han llegado a diferenciar tres pasos dentro de esta fase interna:

  • Ideación. Es la idea germinal de cometer un delito. Retomando el ejemplo anterior, estamos en la fase de ideación cuando pienso que podría colarme en casa del vecino y llevarme sus cosas.
  • Deliberación. Es un análisis mental que implica examinar cómo se podría cometer el delito y qué consecuencias puede tener esto para el propio autor. En el ejemplo anterior, estoy en esta fase si empiezo a pensar que podría acceder a casa del vecino entre las 8 de la mañana y las 8 de la tarde, que es cuando sé que está fuera de casa. Pero también valoro que es posible que tenga una alarma instalada que dé aviso a la policía, por lo que podrían descubrirme in fraganti.
  • Decisión o resolución. En esta última fase, se decide finalmente si se va a llevar o no a cabo la acción delictiva. Según nuestro ejemplo, yo podría llegar a la conclusión de que el riesgo de que me pillen es bajo y, por tanto, que voy a entrar en casa de mi vecino para robar.

Si te interesa el campo de la criminología, esta es una disciplina en la que la fase interna del iter criminis tiene una gran importancia. Porque ayuda a trazar un perfil psicológico del delincuente y a comprender por qué actúa de una forma concreta. Sin embargo, a los juristas, esta fase no nos interesa demasiado, porque todo lo que ocurre dentro de ella queda al margen del Derecho Penal.

Fase externa

En este momento empiezan a desarrollarse conductas y acciones que son observables externamente y que, de una forma objetiva, nos pueden indicar que una persona está planificando cometer un delito. Podemos entender que aquí el bien jurídico ya está en riesgo, porque se están dando pasos que pueden llevar a la consumación del hecho delictivo.

Actos preparatorios

Antes de llegar a cometer el hecho tipificado como delito en el Código Penal, el responsable del mismo realiza una serie de actos preparatorios. Son aquellos que, como imaginarás por su denominación, implican que se está preparando la comisión de la conducta tipificada.

Sin embargo, estos actos plantean algunos problemas desde el punto de vista jurídico y es que, por sí mismos, no son punibles.

Permíteme volver al ejemplo del que hablábamos antes. Imagina que he decidido entrar a robar a casa de mi vecino y, como acto preparatorio, me paso por la ferretería y compro un par de guantes para no dejar huellas y algunas herramientas para forzar la ventana del patio trasero y acceder por ella al inmueble. ¿Esto es punible?

En principio no. Que haya comprado las herramientas no implica que vaya a acabar cometiendo el delito, porque todavía puedo dar marcha atrás en mi decisión.

La regla general nos dice que los actos preparatorios no son punibles, salvo que en sí mismos constituyan un delito.

Según nuestra legislación, solo hay cuatro tipos de actos preparatorios que son susceptibles de condena:

  • Conspiración. Supone el acuerdo de voluntades de varias personas para cometer un delito.
  • Proposición. Cuando la persona que ha decidido que va a cometer un delito incita a otros para que lo cometan en su lugar.
  • Provocación. Se produce esta conducta cuando se invita de forma directa a un número indeterminado de personas a cometer un delito.
  • Apología. Se entiende como la exposición ante un grupo de personas de ideas que engrandecen una conducta delictiva, o que halagan a quien la ha cometido.

Te lo explico con unos ejemplos sencillos:

  • Conspiración. A tiene pensado matar a su pareja para cobrar el seguro de vida, y le propone a B que le ayude en la comisión del hecho y a simular que la muerte ha sido causada por un atracador.
  • Proposición. A tiene pensado matar a B, y le propone a C que sea él quien se encargue de cometer el homicidio o asesinato.
  • Provocación. Aquí te pongo un ejemplo real. ¿Recuerdas el asalto al Capitolio en Estados Unidos el 6 de enero de 2021? La actitud de Trump arengando a su seguidores a tomar medidas para frenar la llegada de los demócratas al poder, podría considerarse como una provocación.
  • Apología. Si se hace apología del terrorismo, se entiende que esta conducta puede incitar a otros a seguir cometiendo actos de este tipo.

Actos de ejecución

Después de los actos preparatorios, sean o no punibles, llegamos a los actos de ejecución, que constituyen la última fase del iter criminis.

Por mi experiencia, te puedo decir que hay casos en los que resulta complicado saber en qué momento un acto deja de ser preparatorio y pasa a ser de ejecución. En general, se entiende que se ha pasado a la ejecución cuando se desarrollan acciones que buscan consumar la conducta prohibida tipificada en el Código Penal.

Las formas imperfectas de consumación del delito

Es importante que tengas claro que la fase de ejecución no siempre da como resultado la consumación del delito. Es posible que todo quede en una tentativa, un intento frustrado de llevar a cabo un hecho delictivo.

La tentativa solo cabe en los delitos de resultado. Que son aquellos que para ser consumados deben dar lugar a un determinado resultado (de ahí su nombre). Un ejemplo claro es el homicidio, en el que se busca acabar con la vida de una persona.

Puede ocurrir que durante los actos de ejecución el sujeto homicida sea sorprendido por una tercera persona, o que la víctima logre escapar. En este caso no se ha consumado el delito, pero sí se va a penar la tentativa.

Nociones básicas sobre el iter criminis

Para terminar, te resumo las cuestiones esenciales que debes tener en cuenta sobre esta figura:

  • El iter criminis es el conjunto de pasos que da una persona desde que piensa en cometer un delito hasta que lo consuma (o lo intenta).
  • Se divide en fase interna y externa.
  • La fase interna nunca es punible, porque no podemos juzgar el pensamiento de las personas.
  • La fase externa es punible en la parte relacionada con los actos de ejecución. Los actos preparatorios solo son punibles en los supuestos de conspiración, proposición, provocación o apología. También si el acto preparatorio constituye un delito en sí mismo.
  • Iniciada la ejecución, la acción será punible. Ya sea a modo de delito consumado o de tentativa.

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