La prisión provisional: ¿Cómo está regulada en nuestro ordenamiento jurídico?

Prisión provisional

La prisión provisional, a la que quizá también hayas oído denominar con el adjetivo de preventiva, es la medida cautelar más grave que se regula en nuestro ordenamiento jurídico. Porque implica privar de su libertad a una persona que no ha sido condenada por ningún delito.

Aunque puede parecer que esto vulnera el principio de presunción de inocencia, no es así. Se trata de una medida excepcional que lo que busca no es ni castigar ni la reinserción de quien se supone que ha cometido un hecho criminal, sino garantizar el buen desarrollo de la investigación y que, en el futuro, se pueda celebrar el juicio.

El desconocimiento que existe sobre este tema muchas veces nos lleva a pensar que cuando alguien entra en prisión provisional es porque es culpable. Para que no caigas en este error, voy a explicarte con detalle en qué consiste.

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El concepto de prisión provisional

Con solo ver las dos palabra que componen este término ya nos hacemos una idea de lo que estamos hablando:

  • Prisión. Implica privar a una persona de su libertad.
  • Provisional. Nos indica que esa privación de libertad es de carácter temporal.
  • Preventiva. Como te decía antes, prisión preventiva es un sinónimo, y esto también nos ayuda a entender el tema. Porque nos indica que la medida se toma para prevenir incidentes como la fuga del acusado o la desaparición de pruebas.

Es una medida cautelar penal, un instrumento legal al que pueden recurrir jueces y magistrados para garantizar un correcto desarrollo del proceso y, como tal, es susceptible de modificación y alzamiento.

Requisitos para la adopción de la prisión provisional

La regulación de esta cuestión la encontramos en los artículos 502 a 519 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LeCrim), que determinan de forma taxativa los casos en los que se puede encerrar a alguien en prisión durante la sustanciación de una instrucción penal, y la forma en que debe hacerse.

Lo que debes saber sobre este tema es que la medida se adopta a través de un auto (un tipo de resolución judicial) debidamente motivado. Cuando los abogados ejercemos la defensa del acusado, es frecuente que contra dicha resolución interpongamos un recurso de apelación para intentar que nuestro defendido no tenga que estar en prisión mientras se instruye su caso.

La prisión preventiva limita un derecho tan fundamental como lo es la libertad y, precisamente por ello, la Ley nos dice que solo debe adoptarse cuando no exista otra alternativa menos lesiva.

En la práctica, cuando una persona es acusada de un delito, lo normal es que siga en libertad mientras se lleva a cabo la instrucción. Solo después de una condena firme se entra en prisión. Esto nos indica que la prisión provisional es siempre una excepción, en ningún caso puede convertirse en la regla general.

¿Cuándo se puede decretar prisión preventiva?

Hay tres circunstancias que deben darse conjuntamente:

  • El delito acusado debe tener prevista en el Código Penal una pena privativa de libertad igual o superior a los dos años. No obstante, si el encausado tiene antecedentes penales por un delito doloso cometido con anterioridad, puede acabar preso mientras se sustancia la investigación, aunque el ilícito del que se le acusa ahora esté sancionado con menos de dos años de prisión.
  • Que existan indicios fundados para pensar que el acusado puede ser responsable del delito que se está investigando.
  • Que se persiga alguno o algunos de los fines para los que está prevista la adopción de esta medida.

Fines de la prisión provisional

La excepcionalidad de esta media hace que la autoridad judicial no pueda imponerla según su criterio. Solo se puede acordar si la medida es la única posible para conseguir alguno de estos fines:

  • Evitar la fuga del investigado, garantizando así que estará presente en el juicio que se celebre en el futuro.
  • Impedir que las pruebas puedan ser ocultadas, manipuladas o destruidas.
  • Evitar que el encausado tome medidas represivas frente a la víctima.
  • Reducir el riesgo de que el investigado cometa otros hechos tipificados como delitos.

Permíteme insistir de nuevo para que entiendas mejor esta medida cautelar: no se puede adoptar si no se dan las circunstancias que hemos señalado antes y se persigue alguna o algunas de estas finalidades que acabo de exponer.

Por muy grave que sea el hecho acusado y muy clara que parezca la culpabilidad de una persona, no se le puede mandar a prisión de manera provisional a espera de juicio, si no se cumplen estos requisitos.

Supuestos en los que no se puede enviar a una persona a prisión de forma provisional

La LeCrim también recoge de forma expresa algunos casos en los que no es posible adoptar esta medida. Esto sucede:

  • Si el encausado es menor de 16 años.
  • Si la pena que corresponde al delito que se está imputando es de prisión, pero no llega a los 2 años.
  • Si de la investigación se deriva que puede haber una causa que justifique la comisión del delito, o hay razones para pensar que el hecho no constituye realmente un ilícito penal.

La avanzada edad del encausado, o el hecho de que padezca una enfermedad, no son motivo para que no acabe en prisión de forma preventiva si se cumplen los requisitos para ello. Pero lo habitual en estos casos es sustituir esa medida por la privación de libertad en el propio domicilio.

¿Cuánto puede durar la prisión provisional?

Depende del delito investigado. Si para el mismo está prevista una pena privativa de libertad igual o inferior a 3 años de duración, la medida no puede durar más de un año. El límite se alarga hasta los dos años si la pena de prisión prevista para el delito acusado es de más de 3 años.

Mi experiencia profesional me ha permitido comprobar que la Justicia no es tan rápida como debería, porque la acumulación de trabajo en los juzgados y tribunales es excesiva. La propia LeCrim es consciente de que los procesos se retrasan y, por eso, ha regulado esta cuestión. Así, en aquellos supuestos en los que las circunstancias permitan prever que el caso no va a ser juzgado dentro de los plazos de duración máxima de la prisión preventiva, mediante auto motivado se puede prorrogar esta hasta dos años para delitos sancionados con prisión superior a 3 años y hasta seis meses en el caso de delitos para los que se establece una pena de prisión igual o inferior a los 3 años.

Si quien está en prisión provisional resulta condenado, pero recurre, se puede prolongar la situación de permanencia preventiva en prisión hasta la mitad de la pena que impone la sentencia recurrida.

Ojo, que estoy hablando de plazos MÁXIMOS de duración, lo cual no quiere decir que toda persona sobre la que se decreta esta medida cautelar vaya a pasar ese tiempo privada de libertad, ni mucho menos.

Porque la regla general establecida en la Ley de Enjuiciamiento Criminal es que la prisión provisional durará el tiempo que sea imprescindible para alcanzar los fines para los que ha sido prevista y se mantendrá mientras duren las circunstancias que han justificado su adopción.

En cualquier caso, si la persona que sufre la medida acaba siendo condenada, el tiempo que ha pasado en prisión preventiva se computará a efectos de cumplir la sanción. Es decir, si alguien es condenado a tres años de prisión y estuvo uno privado de libertad por esta medida cautelar de la que te estoy hablando, ya solo le restarán dos años de prisión.

Un ejemplo práctico de prisión provisional

Voy a tomar como ejemplo la situación del ex futbolista Dani Alves. El que fuera jugador del Barça fue acusado de violación por una mujer y se decidió su entrada en prisión provisional porque, al ser un ciudadano extranjero y disponer de medios económicos suficientes, se entendió que el riesgo de fuga era alto.

En esta situación pasó 14 meses, del máximo de 2 años que podría pasar al haber sido acusado de un delito cuya pena de prisión supera los 3 años de duración.

A principios de 2024 fue condenado a cuatro años y medio de prisión. Recurrió la sentencia y solicitó a la vez su puesta en libertad. En esta ocasión, el juez entendió que el riesgo de fuga ya no existía, y optó por acceder a su petición. De no haberlo hecho, Alves podría haber permanecido en la misma situación hasta la mitad de la pena que se le había impuesto, lo que equivale a algo más de dos años.

Si, en el futuro, la sentencia que resuelve el recurso confirma la culpabilidad del ex jugador y ratifica su condena, a los cuatro años y medio que tiene que cumplir habrá que restarle los 14 meses que ya ha pasado en prisión preventiva.

Espero haberte ayudado a entender mejor en qué consiste la prisión provisional, y que ahora tengas claro que no es una especie de adelanto de la condena, sino una medida cautelar que busca garantizar que se pueda hacer justicia.

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