El tercer grado penitenciario

El tercer grado es la antesala de la libertad condicional. Para que te lo concedan el Juzgado de Vigilancia penitenciaria valorará las circunstancias personales del interno.

Para ello, se tendrán en cuenta el tipo de delito cometido, la pena, los antecedentes penales, su conducta durante el tiempo que ha estado preso, así como las circunstancias laborales, sociales y familiares a las que tiene intención de volver.

El tercer grado se solicita desde el momento en que el preso ha cumplido ¼ de su condena. Esto le permitirá acceder a la tan deseada Libertad condicional cuando haya cumplido 2/3 o ¾ de la misma.

Cuando se accede al Tercer grado su condición cambia totalmente, pasa de a estar en un régimen semiabierto y sólo tiene que ir a firmar. Generalmente le dan permiso para estar fuera del Centro Penitenciario durante todo el día, y fines de semana libres. Durante este tiempo puede realizar actividades formativas, laborales o familiares, todas ellas debidamente justificadas y supervisadas por la Junta de Tratamiento.

Con acceder al tercer grado no significa que no pueda regresar al 2ª grado, ya que le podrán hacer controles médicos para ver que se rehabilitado para ver que pueden confiar plenamente en el interno.

Desde nuestro despacho de abogados podemos analizar todas las circunstancias personales del preso, su conducta y su voluntad de reinsertarse en la sociedad de una forma digna y sin ningún tipo de peligro para la sociedad. Lo que se busca con este sistema de progresión es grados es la máxima establecida en nuestra constitución en su art 25.2 , que es la normalización de su vida a todos efectos y que está preparado para vivir en un régimen de semilibertad.

Si tiene algún familiar en esta situación, nosotros realizamos todos los trámites para luchar por tan ansiada libertad. Llámenos sin compromiso.

El tercer grado penitenciario
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