Análisis detallado del objeto de la obligación

Objeto de la obligación - Dar, hacer y no hacer

El objeto de una obligación es el vínculo jurídico que permite al acreedor exigir al deudor una acción específica, ya sea una prestación o una abstención, sobre los bienes o aspectos relacionados con la obligación. El deudor, a su vez, responde con su patrimonio de su incumplimiento.

En este artículo explicaremos qué es el objeto de la obligación en el ámbito legal, centrándose en los diferentes tipos de objetos de obligaciones existentes, y la importancia de que el objeto de la obligación sea posible y determinable.

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El objeto de la obligación: La prestación

Señor fijando la obligacion contractual de dar

El objeto de la obligación se centran en la prestación, que constituye el núcleo de la obligación contractual de dar. Desde la perspectiva pandectística, queda claro que el objeto de la obligación es un acto, un comportamiento humano conocido como «la prestación».

Esta prestación no es simplemente un comportamiento humano, sino que se define como la acción obligatoria que el deudor debe llevar a cabo. Es fundamental que esta prestación satisfaga el interés del acreedor y puede manifestarse en forma de dar, hacer o no hacer algo.

La distinción principal radica en que la prestación es un comportamiento, a diferencia de las obligaciones derivadas de los derechos reales. En estos últimos, el objeto del derecho es una cosa que debe existir para que se pueda ejercer el derecho correspondiente y, por ende, generar una obligación de respeto hacia dicho derecho real.

En contraste, en las obligaciones, al tratarse de un comportamiento, ni siquiera se presupone la existencia de la cosa en cuestión, sino que simplemente genera un deber para el deudor. Como se suele decir, «nadie puede ser propietario de algo que se construirá mañana, pero sí puede obligarse a construirlo».

Requisitos de la obligación

Es esencial resaltar que existen requisitos mínimos para que un comportamiento humano pueda constituir una prestación: debe ser posible, lícito, determinable y tener un carácter patrimonial (artículos 1271 a 1273 del Código Civil).

Objeto posible

El objeto de la obligación debe existir o ser posible de realizar, conforme al principio «ad impossibilia nemo tenetur». Por lo tanto, nadie puede ser obligado a realizar acciones imposibles.

El artículo 1272 del Código Civil establece que «No podrán ser objeto de contrato las cosas o servicios imposibles». La consecuencia de la imposibilidad de la prestación es la nulidad de la obligación. Es importante no confundir la imposibilidad con el incumplimiento.

Imposibilidad física y jurídica

El artículo 1184 del Código Civil establece que «el deudor quedará liberado en las obligaciones de hacer cuando la prestación resulte legal o físicamente imposible». Por ejemplo, acciones como ir a la luna o realizar actos ilícitos como matar a alguien o vender bienes extra-comerciales generan nulidad, siendo la imposibilidad jurídica más asociada con la ilicitud.

Imposibilidad total y parcial

En el segundo caso, solo una parte de la prestación resultaría imposible. Generalmente, la imposibilidad parcial también conduce a la nulidad, ya que la realización parcial de la prestación no extingue la obligación.

El artículo 1157 del Código Civil establece que «No se entenderá pagada la deuda sino cuando completamente se hubiese entregado la cosa o hecho la prestación en que la obligación consistía». Por lo tanto, si el cumplimiento es imposible, considerado como un todo, la prestación en su totalidad también sería imposible, lo que llevaría a la nulidad de la obligación.

Sin embargo, en algunos casos, la ley, especialmente en obligaciones onerosas, permite al acreedor decidir entre extinguir la obligación o exigir la parte posible cuando la prestación es parcialmente imposible.

Un ejemplo de esto se encuentra en el artículo 1460 del Código Civil en el caso de la compraventa, cuando se pierde la cosa parcialmente. Lo mismo ocurre en el artículo 1469 del Código Civil.

Por lo tanto, en el caso de que se haya pactado una prestación con imposibilidad parcial, el acreedor podría optar por el cumplimiento parcial de lo posible, y dado que es posible, el deudor estaría obligado a realizarlo.

Imposibilidad objetiva o subjetiva

La imposibilidad objetiva afecta a cualquier persona, es decir, es imposible para todos. En cambio, la imposibilidad subjetiva solo afecta a la persona del deudor; es decir, solo le es imposible a dicho sujeto pero no al resto.

En el caso de una imposibilidad objetiva, la obligación se consideraría claramente nula. Sin embargo, frente a una imposibilidad subjetiva, no hay unanimidad en la doctrina.

Algunos autores, como Navarro, sostienen que se debe considerar la voluntad de las partes. Quizás, sabiendo el deudor que le era imposible realizarla, el objeto de la obligación era intentarlo, realizarlo cuando fuera posible o contratar a otro para quien sí fuera posible.

Por otro lado, otros autores, como Albaladejo, opinan que si la obligación es originariamente imposible, tanto objetiva como subjetivamente, tiene las mismas consecuencias: es nula. No tendría sentido obligar a alguien a algo que desde el principio no podría realizar.

Imposibilidad originaria o sobrevenida

La imposibilidad originaria existe antes de que nazca la obligación, mientras que la sobrevenida deviene imposible una vez establecida dicha obligación.

La imposibilidad originaria genera la nulidad de la obligación, pero en el caso de la imposibilidad sobrevenida, la obligación nace válida y posteriormente se debe analizar cómo le afecta dicha imposibilidad.

Objeto lícito

El artículo 6.3 del Código Civil establece que los actos contrarios a las normas son nulos. Este principio se refleja en otros artículos como el 1255, donde se establece que los contratantes pueden establecer pactos y condiciones siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral ni al orden público, así como en los artículos 1271 (párr. 3º) y 1275.

La ilicitud puede definirse como aquello que contraviene las leyes imperativas (ius cogens) o que transgrede un mínimo moral social. La determinación de la ilicitud se basa en una moral objetiva extraída de la legalidad. La obligación será nula más por su carácter ilícito que por ser inmoral.

La ilicitud puede presentarse de tres formas:

  1. Cuando la obligación en sí misma es ilícita, como en el caso de acciones como matar a alguien.
  2. Cuando la causa de la obligación es ilícita, como pagar por cometer un acto ilegal.
  3. Cuando la finalidad de la obligación es ilícita, como pagar a un juez para influir en un caso.

El efecto de la ilicitud es la nulidad de la obligación, según los artículos 6.3 y 1261, sin perjuicio de posibles consecuencias criminales o responsabilidades civiles extracontractuales.

Objeto determinado o determinable

Es importante distinguir entre:

  • Determinado: Cuando el objeto está individualizado e identificado.
  • Determinable: Cuando existen datos suficientes para identificar el objeto sin necesidad de un nuevo convenio.
  • Indeterminado: Cuando se necesita un nuevo acuerdo para determinar el objeto.

Para que la prestación sea válida, basta con que el objeto sea determinado o determinable. Si no hay determinación, la obligación será nula por falta de claridad en el objeto.

Los criterios de determinación pueden ser objetivos o subjetivos. La determinación objetiva se basa en referencias claras y se aplica el artículo 1447 del Código Civil que dice que “para que el precio se tenga por cierto bastará que lo sea con referencia a otra cosa cierta”, mientras que la determinación subjetiva requiere el acuerdo de las partes o de un tercero y se deduce de los artículo 1256 del Código Civil que «la validez y el cumplimiento de los contratos no pueden dejarse al arbitrio de uno de los contratantes”.

Objeto patrimonial

Existe debate sobre si toda prestación debe ser patrimonial o si al menos debe ser evaluable pecuniariamente. Algunos consideran que la prestación debe ser patrimonial o al menos permitir una responsabilidad patrimonial evaluable.

Si el cumplimiento de la obligación se garantiza con responsabilidad patrimonial, la prestación debe ser patrimonial. Sin embargo, el Código Civil no se pronuncia específicamente sobre este tema, y es evidente que no todas las prestaciones son patrimoniales.

Por ejemplo, en relaciones de vecindad, como las obligaciones de no hacer, la prestación no necesariamente implica un componente patrimonial.

En casos de incumplimiento de prestaciones no patrimoniales, se pueden exigir soluciones alternativas, como el cumplimiento forzoso o el establecimiento de una cláusula penal.

Naturaleza de las obligaciones de dar, hacer y no hacer

El objeto de la obligación viene regulado en el artículo 1088 del Código Civil y se divide en dar, hacer y no hacer:

Obligaciones de dar

Consisten en entregar una cosa, ya sea propiedad, un derecho real o la restitución de un objeto. El Código Civil establece ciertas disposiciones comunes para estas obligaciones:

  • El artículo 1094 del Código Civil exige que el deudor conserve diligentemente lo que debe entregar.
  • El artículo 1095 establece el derecho del acreedor a los frutos de la cosa desde que nace la obligación de entregarla.
  • El artículo 1096 regula los procedimientos para la entrega de cosas específicas y genéricas.
  • El artículo 1097 establece que la obligación de dar una cosa determinada incluye la entrega de todos sus accesorios.
  • En caso de mora o de múltiple disposición, el artículo 1906 establece que el deudor asumirá los riesgos hasta que se realice la entrega.

Estos requisitos son dispositivos pero pueden pactarse condiciones adicionales entre las partes.

Obligaciones de hacer

Implican que el deudor realice una actividad que satisfaga el interés del acreedor. El cumplimiento forzoso de estas obligaciones presenta desafíos, ya que nadie puede ser obligado a hacer algo contra su voluntad.

  • El artículo 1098 del Código Civil establece que si el deudor no cumple con la obligación de hacer, se le obligará a hacerlo a su costa, y en caso de incumplimiento, se podrá ordenar deshacer lo mal hecho.
  • El artículo 706 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) permite al acreedor encargar la realización de la obligación a un tercero si el deudor no cumple en el plazo establecido.

Obligaciones de no hacer

El deudor debe abstenerse de realizar ciertas acciones que constituyen la prestación. Se distinguen entre obligaciones in non faciendo (obligaciones de abstención) y obligaciones in patiendo (obligaciones de tolerancia).

Obligaciones de actividad  y obligaciones de resultado

En el contexto de una obligación, el desarrollo se puede dividir en:

  1. Cumplimiento: Cuando se realiza la prestación acordada.
  2. Incumplimiento: Cuando se contraviene el tenor de la obligación. Este incumplimiento puede ser imputable si hay culpa o dolo por parte del deudor, o inimputable si se debe a un caso fortuito.

Es evidente que, ante un incumplimiento contractual, el acreedor pueda exigir el cumplimiento de la obligación. Sin embargo, hay casos en los que no se logra el resultado previsto pero sí se considera que la obligación ha sido cumplida. Esto nos lleva a distinguir entre:

Obligaciones de resultado

En estas obligaciones, el cumplimiento se evalúa según el logro del fin deseado por el acreedor. Si no se alcanza el resultado esperado, se considera incumplimiento. Para que sea inimputable, debe ser sin culpa del deudor y antes de que este haya incurrido en mora. En este tipo de obligaciones, la ocurrencia de un caso fortuito puede exonerar al deudor de responsabilidad.

Obligaciones de actividad

Aquí, la obligación consiste en una actividad en sí misma, sin requerir un resultado específico. Aunque pueda haber cumplimiento por parte del deudor, puede ocurrir una frustración del resultado.

El criterio para determinar si ha habido cumplimiento se centra en el análisis de la diligencia del deudor. Así, se puede hablar de cumplimiento diligente o incumplimiento negligente, independientemente de si se alcanzó el resultado deseado.

Sin embargo, esta distinción no siempre es clara y el criterio para diferenciarlas no es estrictamente jurídico, sino si el resultado es potencial o seguro. Por ejemplo, en el ámbito de las negligencias médicas, donde no siempre se garantiza un resultado al 100%, estaríamos ante una obligación de actividad.

En la jurisprudencia, es común categorizar las obligaciones en términos de actividad y resultado, como cuando se clasifica la medicina satisfactiva como de resultado y la curativa como de medios.

Tipos de obligaciones según el objeto

Obligaciones genéricas

Una obligación genérica se refiere a una medida o cantidad de un género, donde posteriormente se especificará la porción concreta que el deudor entregará al acreedor. El género se define como un conjunto de seres con características comunes.

  • En una obligación genérica, la falta total de homogeneidad la invalida.
  • No se considera una obligación genérica cuando el género consiste en una sola cosa regular.
  • El género puede incluir una variedad de objetos, incluyendo muebles, y no necesariamente tienen que ser fungibles.
  • Existen subtipos de género, como las cosas homogéneas divisibles, que pueden ser delimitadas en función de la cantidad que conforma el género.

En las obligaciones genéricas, se aplica la regla de la calidad media para la especificación. El acreedor no puede exigir una calidad superior ni el deudor puede entregar una calidad inferior a la media.

Determinar si una obligación es genérica o alternativa depende de la voluntad de las partes y si el objeto se refiere a un género o a cosas individuales alternativas.

  • Si es imposible distinguirlas, la solución varía dependiendo de si elige el acreedor o el deudor.
  • En caso de pérdida de la cosa genérica, la obligación no se extingue, ya que el género nunca perece (genus nunquam perit).
  • La especificación, la concreción de la cosa pactada, es necesaria para el pago y conlleva un traslado de riesgos.

El problema surge a la hora de determinar quién ha de hacerlo y en qué momento debe ser.

  • Quién: En principio, quien haya sido designado para ello en el pacto y, a falta de pacto, el deudor como consecuencia del favor debitoris.
  • Cuándo: No normal, cuando haya sido pactado y, en su defecto, en el momento del cumplimiento.

Pero, ¿puede el deudor realizar la especificación de forma unilateral antes del cumplimiento?

  • A falta de pacto, se asume que la obligación es genérica hasta el momento del cumplimiento.
  • Por tanto, la especificación, si se realiza antes, requeriría un acuerdo bilateral.

Obligaciones pecuniarias

Las obligaciones pecuniarias se refieren al dinero como objeto, y en caso de incumplimiento de pago, el acreedor puede exigir su cumplimiento. El dinero se caracteriza por ser:

  • Un bien mueble.
  • Fungible, lo que significa que es intercambiable y no se pesa ni se mide, sino que se cuenta.
  • Consumible, ya que su uso implica su desaparición.
  • Ultra genérico, ya que si hay un género que nunca perece, es el dinero.

Obligaciones numimásticas

Es importante distinguir las obligaciones pecuniarias de las obligaciones numismáticas, donde el objeto es el dinero pero se considera como una cosa específica y diferenciada. Por ejemplo, un billete de una peseta impreso por los alemanes durante la guerra.

Aunque su valor de cambio puede ser insignificante, debido a su valor histórico, a pesar de ser dinero, se considera una obligación numismática.

Obligaciones genéricas monetarias

Además de las obligaciones pecuniarias, existen las obligaciones genéricas monetarias, donde se debe pagar en monedas de una especie específica, como billetes de 500 euros.

Se diferencia de las deudas de valor, donde el objeto es dinero, pero la cantidad se determina en función del valor de algo, a diferencia de las pecuniarias donde la cantidad de dinero se establece de manera independiente.

En las obligaciones pecuniarias, prevalece el principio nominalista: la cantidad fijada para una deuda dineraria será la misma, independientemente de las fluctuaciones en su valor real. Este principio brinda seguridad en las transacciones, pero puede distorsionar el valor de la obligación en el tiempo.

Para abordar esta cuestión, se han implementado soluciones legislativas excepcionales que permiten la devaluación o revalorización de la moneda.

Las cláusulas de estabilización son mecanismos que buscan combinar elementos de las deudas de valor en las pecuniarias. Por ejemplo, una deuda que especifica una cantidad de oro como objeto no sería pecuniaria, pero si se acuerda pagar en moneda legal el «valor oro», entonces se trata de deudas de valor que se pagan en dinero o de obligaciones pecuniarias con cláusulas de estabilización.

Estas cláusulas también pueden incluir revisiones periódicas, donde las partes pueden ajustar el precio de la obligación según las fluctuaciones en el valor del dinero.

Las deudas de intereses

La prestación de intereses implica una compensación por la privación del dinero que sufre la parte con derecho a exigirlo.

Los intereses se relacionan con la cantidad, el período o el riesgo asociado a la privación del dinero.

Por lo general, se pagan periódicamente y son una obligación adicional a la principal, que es la devolución del capital. Sin embargo, los intereses vencidos pueden tener una sustantividad propia y circunstancias independientes de la obligación principal, incluso pueden generar a su vez más intereses, en lo que se conoce como «anatocismo».

Los intereses se extinguen con la obligación principal, y cualquier garantía que asegure la deuda también lo hace sobre los intereses.

Clases de Intereses:

  • Moratorios: Se deben por el retraso culposo en la devolución.
  • Correspectivos: Se asemejan a un fruto civil derivado de la privación del disfrute del dinero.
  • Compensatorios: Compensan la obtención de frutos naturales por la otra parte.

Los intereses están limitados por la Ley de Represión de la Usura, también conocida como Ley de Azcárate. Esta ley declara nulo cualquier contrato de préstamo que estipule un interés usurario o leonino (superior al normal del dinero y desproporcionado).

Obligaciones alternativas

Las obligaciones alternativas se caracterizan por requerir que el deudor cumpla completamente una de varias prestaciones entre las que está obligado.

Aunque existen múltiples prestaciones posibles, solo una debe cumplirse para extinguir la obligación (art.1131 CC). Este proceso de pasar de varias prestaciones a una única se conoce como concentración.

En cuanto a quién puede realizar la concentración, según el artículo 1132 del Código Civil, corresponde al deudor, a menos que expresamente se haya otorgado al acreedor.

Además, en virtud de la autonomía de la voluntad, la concentración también podría ser realizada por un tercero o incluso determinarse al azar.

En estas obligaciones, es crucial establecer los plazos de cumplimiento, que determinarán cuándo se debe realizar la concentración. Hasta que no se haya elegido una prestación, no hay incumplimiento ni mora.

Se diferencian de las obligaciones genéricas en que, aunque ambas tienen contenido indeterminado, en las obligaciones genéricas la obligación recae sobre los objetos integrantes de un género, mientras que en las alternativas las prestaciones están individualizadas y pueden ser diversas y pertenecer a diferentes géneros.

Además, se distinguen de las obligaciones facultativas, en las que el deudor está obligado a una prestación única pero puede liberarse ofreciendo otra prestación en el momento del pago, si así se ha acordado.

Por último, se diferencian de las obligaciones subsidiarias, en las que existe una relación de subsidiariedad entre la obligación principal y la subsidiaria. En este caso, el deudor está obligado a la principal y solo si esta se vuelve imposible, se cumplirá subsidiariamente la otra.

Consecuencias de la Imposibilidad:

  • Imposibilidad sobrevenida en las obligaciones:
    • Si la prestación alternativa es imposible, ilícita o no podría haber sido objeto de la obligación, el deudor no podrá elegirla.
    • El deudor pierde el derecho de elección cuando solo una de las prestaciones alternativas es posible.
  • Imposibilidad sobrevenida parcial y elección del acreedor:
    • Si la culpa es del acreedor, el deudor queda liberado y se produce una concentración automática si se ha perdido por caso fortuito.
    • Si la destrucción se debe a culpa del deudor, el acreedor puede reclamar cualquiera de las prestaciones restantes o el valor de la prestación destruida.
    • Si un tercero es responsable de la destrucción, el acreedor puede elegir entre las prestaciones restantes o las acciones que el deudor tenga contra el tercero.
  • Imposibilidad sobrevenida total por caso fortuito:
    • Independientemente de quién elija, la obligación se extinguirá.
  • Imposibilidad sobrevenida total y elección del deudor:
    • Si la culpa es del deudor, el acreedor tiene derecho a indemnización por daños y perjuicios.
    • Si la culpa es de un tercero, el acreedor tiene derecho a acciones contra este por la destrucción de las prestaciones.
    • Si la culpa es del acreedor, el deudor queda liberado y el acreedor debe indemnizar al deudor.
  • Imposibilidad sobrevenida total y elección del acreedor:
    • Si todas las prestaciones se han perdido por culpa del deudor, el acreedor puede elegir reclamar el valor de la prestación.
    • Si un tercero es responsable de la destrucción, el acreedor puede elegir las acciones que prefiera.

En caso de culpa del acreedor, hay incertidumbre sobre qué prestación debe considerarse elegida. En situaciones de imposibilidad sobrevenida parcial, el deudor queda liberado en aplicación del favor debitoris, lo que podría implicar que el acreedor deba responder por las prestaciones restantes.

Obligaciones unilaterales y bilaterales

En las obligaciones unilaterales, un deudor está obligado con un acreedor y no hay más que considerar.

Sin embargo, en las obligaciones bilaterales, también conocidas como sinalagmáticas o recíprocas, el deudor de una obligación es a su vez acreedor de otra, cuyo deudor es el acreedor de la primera. En este tipo de obligaciones, el deber de cada parte se fundamenta en la contraprestación de la otra.

En las obligaciones recíprocas, se produce lo que se conoce como sinalagma genético, ya que ambas prestaciones están interrelacionadas desde su origen mismo.

A lo largo de su existencia, las obligaciones recíprocas están marcadas por esta interdependencia, constituyendo lo que se denomina el sinalagma funcional. Las principales consecuencias de este sinalagma funcional se analizarán en el contexto del incumplimiento de la obligación.

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