Despido procedente - Causas técnicas, económicas y organizativas

El despido procedente se produce cuando el empleador decide unilateralmente poner fin al contrato laboral del trabajador, ya sea por motivos disciplinarios u objetivos.

Esta decisión se fundamenta en que las causas mencionadas en la carta de despido y el procedimiento empleado son correctos y ajustados a la normativa laboral vigente.

El despido es considerado procedente cuando la causa es disciplinaria o se lleva a cabo de manera objetiva. En este tipo de despido, se considera que la actuación del empleador ha sido justificada, lo que implica que el trabajador no tiene derecho a recibir indemnización por despido.

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¿Qué es un despido procedente?

El despido procedente se refiere a la terminación unilateral del contrato laboral por parte del empresario, llevada a cabo de acuerdo con los requisitos y causas legales establecidas. La determinación sobre la naturaleza de un despido, ya sea procedente o improcedente, recae en el Juzgado de lo Social, que evalúa si se han cumplido los criterios legales.

Este tipo de despido está respaldado por el Estatuto de los Trabajadores y ocurre cuando se cumplen las condiciones estipuladas por la ley. Sin embargo, es importante destacar que el término «despido procedente» no es utilizado por la empresa, sino que se refiere a la declaración judicial de que el despido se ajusta a ciertas especificaciones legales.

La empresa puede realizar un despido disciplinario o objetivo, y será el juez quien determine su carácter procedente o improcedente en respuesta a una impugnación legal por parte del trabajador. Para impugnar el despido, el trabajador debe presentar una demanda laboral ante el Juzgado de lo Social en un plazo máximo de 20 días hábiles.

Los efectos del despido procedente son la finalización de la relación laboral entre el empleador y el trabajador. Sin embargo, si el trabajador demuestra que el despido es improcedente, puede solicitar una indemnización cuya cuantía variará según su antigüedad en la empresa.

Requisitos de un despido procedente

Los requisitos para considerar un despido como procedente según la legislación laboral son los siguientes:

Comunicación escrita de la empresa al trabajador

La empresa debe comunicar al trabajador su despido mediante una carta con al menos quince días de antelación. A su vez, el trabajador tiene derecho a cumplir un preaviso de quince días.

El empresario está obligado a proporcionar al trabajador una carta de despido que explique claramente los motivos de la decisión y la fecha en que surtirá efecto. Este documento es fundamental si el trabajador decide impugnar el despido, ya que el empresario debe demostrar la veracidad de los hechos expuestos en la carta para que se declare la procedencia del despido.

Entrega de finiquito e indemnización

El empresario debe entregar al trabajador el finiquito y la indemnización correspondiente únicamente en el caso de que el trabajador demuestre en un juicio laboral que se trata de un despido objetivo o colectivo.

Derecho a acudir a la jurisdicción social

El trabajador despedido tiene el derecho de recurrir a la jurisdicción social para verificar el cumplimiento de estos requisitos y determinar si realmente se trata de un despido procedente.

Justificación en caso de despido disciplinario

En el caso de un despido disciplinario, este debe estar debidamente justificado de acuerdo a lo establecido en el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores.

Periodo de consultas en despido colectivo

En situaciones de despido colectivo, es obligatorio llevar a cabo un periodo de consultas para que el despido pueda ser considerado como procedente.

Procedimiento para declarar procedente un despido

El procedimiento para determinar si un despido es procedente se lleva a cabo a través de la impugnación del despido por parte del trabajador ante los Juzgados de lo Social. Es importante destacar que la empresa no puede afirmar que un despido es procedente en la carta de despido.

La declaración de un despido como procedente la realiza un Juez de lo Social luego de que el trabajador haya impugnado la decisión de la empresa. En este proceso, el empresario debe demostrar que ha seguido el procedimiento y las causas establecidas en la ley.

El procedimiento para declarar un despido como procedente está regulado por la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social. El trabajador dispone de un plazo de 20 días a partir de la recepción de la carta de despido para iniciar este proceso.

Aunque no es obligatoria la presencia de un abogado especializado en derecho laboral para llevar a cabo este procedimiento, se recomienda contar con el asesoramiento de Ródenas Abogados debido a la complejidad legal del proceso.

¿Cuál es la indemnización por despido procedente?

Existen varios tipos de despidos procedentes, cada uno con sus propias características y derecho a indemnización:

  1. Despido objetivo: Este tipo de despido se produce por causas técnicas, de producción, económicas u organizativas, así como por la ineptitud del trabajador. En caso de despido objetivo, el trabajador tiene derecho a una indemnización de 20 días por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades. Además, el trabajador tiene derecho a un preaviso de 15 días, prestación por desempleo y finiquito.
  2. Despido disciplinario: Se produce debido a un comportamiento grave y culpable por parte del trabajador. En este caso, la empresa no está obligada a pagar indemnización, pero sí debe conceder un finiquito. El trabajador tiene derecho a prestación por desempleo, pero no a preaviso.
  3. Despidos colectivos: Este tipo de despido afecta a un grupo grande de empleados y se realiza mediante un Expediente de Regulación de Empleo de Extinción (ERE). Se deben seguir los procedimientos legales establecidos y las negociaciones correspondientes. Los trabajadores despedidos reciben una indemnización según lo estipulado por la ley, y el despido puede ser declarado como improcedente por un juez.

Causas del despido procedente

Las causas del despido procedente están definidas en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores, que incluye:

  1. Razones técnicas, económicas, organizativas o productivas dentro de la empresa.
  2. Ineptitud del trabajador para llevar a cabo las funciones inherentes al puesto de trabajo. Esta incapacidad debe ser conocida por el empresario después de que el trabajador haya comenzado su empleo.
  3. Incapacidad del trabajador para adaptarse a cambios técnicos en su puesto de trabajo.
  4. Comportamiento inadecuado, como ofensas verbales o físicas, acoso a compañeros o superiores, disminución notable del rendimiento laboral, indisciplina reiterada, consumo de drogas o alcohol que afecte directamente al trabajo.

¿Tengo derecho a paro en el despido procedente?

Cuando se produce un despido procedente, el trabajador adquiere el derecho a recibir prestaciones por desempleo. Esta situación se deriva del hecho de que el trabajador queda legalmente desempleado.

El derecho al paro tras un despido procedente se concede al trabajador que haya acumulado el período mínimo de cotización exigido por la ley. Este requisito implica haber cotizado al menos durante un año en los últimos seis años y estar registrado como demandante de empleo.

En situaciones donde el trabajador no alcanza el tiempo mínimo de cotización estipulado por la legislación, aún podría tener derecho a un subsidio acorde a su situación personal. La cantidad y duración de este subsidio varían según el salario del trabajador y el tiempo de cotización acumulado en los últimos seis años.

Diferencia entre despido procedente e improcedente

La diferencia entre el despido procedente e improcedente es fundamental en el ámbito laboral:

  1. Despido procedente:
    • Se lleva a cabo de acuerdo con lo establecido en la ley laboral.
    • La finalización de la relación laboral está justificada y ajustada a derecho.
    • La empresa cumple con el procedimiento legal y existen causas legítimas para la terminación del contrato.
    • No se otorga una compensación económica adicional al trabajador más allá de la correspondiente a sus derechos laborales ordinarios.
  2. Despido improcedente:
    • No se sigue el procedimiento adecuado establecido por la ley en la terminación del contrato laboral.
    • Carece de causas justificadas que respalden la decisión de la empresa de despedir al trabajador.
    • El empleado tiene derecho a una compensación económica adicional como resultado de la finalización injustificada de su contrato.
    • La indemnización por despido improcedente puede ser sustancialmente mayor que en el caso de un despido procedente, ya que se considera una violación de los derechos laborales del trabajador.
    • La empresa puede determinar por sí misma que el despido es improcedente, sin necesidad de intervención judicial.

En cuanto a la indemnización por despido improcedente, hasta el 12 de febrero de 2012, corresponde al trabajador una compensación de 45 días por año trabajado. A partir del 12 de febrero de 2012, esta indemnización se reduce a 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades.

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