El delito de hurto se halla definido judicialmente, en el artículo 234 y siguientes del Código Penal. Este delito, comparte con el delito de robo, elementos del tipo penal que lo configura:

  • Ánimo de lucro.
  • Acción de apoderarse o bien tomar una cosa mueble que no nos pertenece.

Diferencia entre hurto y robo

La principal diferencia entre los dos delitos es la forma en la que se efectúa la acción, cuestión que establece el referido artículo 237 CP, cuando determina que, para encuadrarse en el tipo del robo, el agresor ha de emplear fuerza en las cosas, violencia o intimidación en las personas.

Nuestros Abogados Especialistas en robos tienen una dilatada experiencia y han sido entrevistados en numerosas ocasiones por los medios, como especialistas en la materia.

Circunstancias comprendidas en el delito de robo con fuerza en las cosas

En el artículo 238 del Código Penal, el Legislador analiza las circunstancias que entiende judicialmente comprendidas, en lo que considera delito de robo usando la fuerza en las cosas, cuestión que va más allá, del sentido riguroso del empleo de la fuerza, cada vez que este contempla por poner un ejemplo:

  • Escalamiento.
  • Rompimiento de pared, techo o suelo, o fractura de puerta o ventana.
  • Fractura de baúles, armarios, arcas o bien otra clase de muebles o bien objetos cerrados o sellados, o bien forzamiento de sus cerraduras o bien descubrimiento de sus claves para substraer su contenido, sea en el sitio del hurto o bien fuera del mismo
  • Uso de llaves falsas (ganzúas, llaves legítimas perdidas por el propietario o cualquier otra que abra cerraduras de forma violenta).
  • Inutilización de sistemas concretos de alarma o bien guarda

El robo con violencia o bien intimidación en las personas

Sobre la violencia

La otra circunstancia comprendida en el Artículo 239 CP, y que configura asimismo el tipo penal del robo, es la de la concurrencia de violencia o bien intimidación en las personas.

Aquí es esencial distinguir, entre el empleo de una violencia relacionada directamente con el apoderamiento (Pej: Golpear con el puño a la víctima, para hurtarle la cartera), de la presencia de una violencia, no ligada de manera directa a esta acción, como es el caso de una agresión sexual anterior, que ahora deriva en el apoderamiento siguiente de elementos de la víctima (Robo).

En el segundo ejemplo, pese a que la violencia no tiene como fin el apoderamiento, como resulta lógico, va a ser susceptible de percibir un castigo, más preferiblemente por la vía del concurso real de delitos.

La intensidad de la violencia

Otra cuestión relevante, es que la intensidad de la violencia ha de ser suficiente, para surtir efectos sobre el sujeto pasivo. Nos referimos a que, de entrada, no es exactamente lo mismo forcejar con un pequeño de ocho años, que con un adulto de treinta y cinco, ya que la misma violencia empleada en el pequeño, seguramente no generaría efectos en el adulto para ser considerada violencia suficiente para conseguir el apoderamiento.

El término de intimidación

Mediante el empleo de la intimidación, el sujeto activo persigue por un medio diferente, exactamente el mismo efecto que con la violencia, esto es, que, mediante una amenaza inminente, busca condicionar la voluntad de la víctima. (Pej: Sujeto activo, que amenaza a un acompañante de la víctima con una navaja, para apoderarse de su vehículo).

Si bien en el caso de la intimidación, asimismo es esencial que su intensidad sea suficiente para surtir efecto, nos hallamos frente a una circunstancia enteramente subjetiva, en la que el medio empleado, no va a ser determinante para su valoración. (Pej: El empleo de un arma de juguete por la parte del sujeto activo, de entrada, forma hurto con intimidación. Mas si la víctima es un especialista en armas, capaz de reconocer que el sujeto activo porta un juguete, inútil de provocar la muerte, la intimidación no presenta exactamente la misma entidad).

Nuestra recomendación frente a una situación como esta, es preguntar sin demora, a un Despacho de Abogados Especialistas en Robos, que acredite la experiencia y el profesionalismo, que su caso precisa.

Despacho de Abogados Especialistas en Robos

El Legislador prevé asimismo, una serie de circunstancias singularmente graves, a las que castiga con la aplicación de una pena mayor, para el caso en que el robo de manera fuerte en las cosas, se genere por servirnos de un ejemplo en una casa habitada, o bien cuando el hurto con violencia o bien intimidación, se realizare a través del uso de armas, entre otros supuestos… (Art. 231 y 242 CP).

Jurisprudencia Sobre Delitos De Robo

Otra de las claves que deben dominar los Abogados Especialistas en Robos

Escalamiento

STS. 362/2000, diez de marzo

“La doctrina jurisprudencial más reciente ( S.T.S. dieciocho.1.99, quince.4.99, veinte.4.99 y dieciocho.10.99, entre otras muchas) ha descuidado la interpretación extensiva del término de escalamiento como acceso por vía inusual o bien deshabituada, interpretación enraizada en la definición legal histórica, para limitarlo en el doble sentido de excluir los presuntos de “escalamiento de salida” (S.T.S. veintidós de abril y dieciocho de octubre de mil novecientos noventa y nueve) al demandar el art. doscientos treinta y siete del Código Penal mil novecientos noventa y cinco que la fuerza en las cosas se utilice “para acceder al sitio donde estas se encuentren”, y de limitar el escalamiento de entrada a aquellos supuestos, más acordes con los principios de legalidad y proporcionalidad, en los que la entrada por sitio no destinado al efecto haya demandado “una habilidad o bien un esmero de determinada relevancia, habilidad o bien esmero presentes en la noción rigurosa de escalamiento (escalar o bien ascender a un sitio determinado), que es el punto de referencia legal del que dispone el intérprete” (Sentencia 648/99, de veinte de Abril).

Se trata, en suma, de supuestos en los que el acusado expresa, a través del uso de dicha habilidad o bien esmero para ascender al sitio por donde realiza el acceso, “una energía delincuente comparable a la que caracteriza la fuerza en las cosas, esto es que sea afín a la superación violenta de obstáculos generalmente predispuestos para la defensa de la propiedad” ( S.T.S. n.º 586/99, de quince de abril).

Con ello se han excluido de la tipificación legal como hurto con escala, los casos de entrada mediante una ventana abierta sita en la “planta baja” ( Sentencia de veinte de abril de mil novecientos noventa y nueve) o bien “a nivel de calle” ( Sentencia de dieciocho de enero de mil novecientos noventa y nueve, n.º 24/99), cuando no conste una singular altura de exactamente la misma con relación al suelo o bien una forma específica con la que el acusado haya conseguido auparse hasta el alféizar que revelen la singular habilidad o bien esmero propios del escalamiento.”

Uso de llaves falsas

STS. 1618/1997, veintidós de diciembre

“El único motivo de impugnación articulado en el recurso del procesado demanda la infracción del art.504.4º con relación a el 510.2º, los dos del CP derogado, en que se afirma ha incurrido el Tribunal de instancia al estimar “llave lícita sustraída al propietario” y, en consecuencia, “llave falsa” al efecto de calificar la sustracción objeto como condena como delito de hurto de manera fuerte en las cosas, la llave que se hallaba, conforme la declaración de hechos probados de la Sentencia recurrida, puesta en la cerradura de la puerta de la residencia donde el hecho se cometió.

El motivo ha de ser estimado. Lo sería, sin precisar argumento alguno, si el recurrente hubiera cambiado su impugnación al evacuar el trámite que esta Sala abrió en cumplimiento de lo preparado en la predisposición transitoria novena b) del CP actual, cada vez que este, en su art. 239.2º, contiene una definición de llave falsa de todo punto incompatible con la admitida en la Sentencia recurrida: “Se consideran llaves falsas -se afirma en tal precepto- … las llaves lícitas perdidas por el dueño o bien conseguidas por un medio que forme infracción penal”.

Mas asimismo debe ser estimado el motivo desde el marco de referencia del Código derogado en el que se ha mantenido el recurso. De hecho, si bien una vieja doctrina de esta Sala comprendió que la palabra “sustraídas”, empleada en el art. 510.2º del Código derogado, abarcaba cualquier acceso a la posesión de la llave lícita contra o bien sin la voluntad de su dueño, tal interpretación fue reemplazada hace ya un tiempo progresivamente -y de forma prácticamente incesante desde las SS de dieciséis-dos-ochenta y ocho y seis-dos-ochenta y nueve- por un criterio más restrictivo y probablemente más respetuoso con el principio de legalidad, a cuyo tenor la palabra “sustraídas” se ha identificado con el desapoderamiento anterior de las llaves de que se hace objeto a su dueño con una cierta carga, por lo menos, intencional o bien dolosa.

Esta doctrina, que se inspiró en su día en el Proyecto de CP de mil novecientos ochenta y en la Propuesta de Anteproyecto de mil novecientos ochenta y tres, se ha visto claramente confirmada, en los términos que hemos visto, en el CP de 1.995…”

Robo con violencia

STS. 920/1998, ocho de julio

“Por regla, la jurisprudencia de esta Sala ha apreciado la concurrencia de violencia en las personas cuando es preciso la utilización de fuerza física para vencer la resistencia precedente o bien concomitante de la víctima desapoderada del objeto del hurto.

Solo extraordinariamente, cuando sobre el uso de fuerza física ha prevalecido expresamente el factor sorpresa sería posible meditar en la inexistencia de violencia. La cuestión ha de ser analizada con singular cuidado en los casos de la modalidad comisiva del “tirón”.

El hecho probado de la sentencia recurrida revela, no obstante, que en el presente caso no se da una salvedad de estas peculiaridades, puesto que la víctima obviamente retuvo el bolso todo cuanto pudo, hasta el punto de que esa ha sido la causa que explica la caída que le generó las lesiones. En los casos en los que, como el presente, el “tirón” genera la caída del sujeto pasivo, la exclusión de la violencia es casi imposible.”

 

Diferencias entre robo y hurto

La principal diferencia para que se considere robo en lugar de hurto, es aquel se haya cometido con violencia o intimidación y además que el importe de lo sustraido sea superior a 400 euros.

Déjese asesorar por los mejores abogados de la ciudad

En nuestro despacho de abogados somos expertos en delitos de homicidio y tenemos una dilatada experiencia en todo tipo de delito contra la vida de las personas.

Abogados expertos en hurtos y robos
5 (100%) 1 vote[s]