Delito de robo

El delito de robo, uno de los delitos contra el patrimonio, está regulado en el artículo 234 y siguientes del Código Penal. Se define como el intento, con ánimo de lucro, de apoderarse o tomar cosas muebles ajenas que no le pertenecen, sin el consentimiento del dueño.

Podemos ayudarte.

En Ródenas Abogados somos abogados especialistas en robos. Si necesitas un despacho con amplia experiencia en esta materia, contacta con nosotros e infórmate sin compromiso. 

El Código Penal español define dos tipos de robo en función de si se realiza con violencia o intimidación o mediante la utilización de la fuerza para acceder a casa habitada.

Delito de robo con violencia o intimidación

El delito de robo con violencia e intimidación implica la apropiación de bienes ajenos con ánimo de lucro, sin el consentimiento del propietario y mediante el uso de fuerza física o intimidación.

Según el artículo 237 del Código Penal, constituyen este delito aquellos que, con intención de lucro, se apropian de bienes muebles ajenos utilizando fuerza para acceder o abandonar el lugar donde se encuentran dichos bienes, o bien emplean violencia o intimidación sobre las personas. Esto puede ocurrir durante la comisión del robo, para facilitar la huida o para enfrentarse a quienes intenten socorrer a la víctima o perseguir al delincuente.

La violencia se manifiesta mediante acciones como golpear, sujetar, inmovilizar o amenazar físicamente a la víctima, mientras que la intimidación se refiere a cualquier acción que tenga la capacidad de generar miedo o temor psicológico en la víctima.

Por ejemplo, se considera violencia cuando el ladrón golpea o somete físicamente a la víctima durante el robo. Por otro lado, se puede apreciar intimidación cuando el delincuente amenaza con armas u otros medios que generen un estado de temor en la víctima, como el uso de un cuchillo para intimidar o la amenaza de causar daño si la víctima llama a la policía.

Las penas por el delitos con violencia e intimidación van de dos a cinco años de prisión, pudiendo imponerse una pena inferior en grado dependiendo de la intensidad de la misma.

Sobre la violencia

Es fundamental distinguir entre el uso de violencia directamente relacionada con la apropiación, como golpear a la víctima para robarle la cartera, y la presencia de violencia no vinculada directamente a la acción, como una agresión sexual previa que desemboca en el robo posterior de pertenencias de la víctima.

En el segundo caso, aunque la violencia no tenga como objetivo la apropiación, es susceptible de recibir sanción, generalmente mediante el concurso real de delitos.

Además, debemos analizar la posibilidad de un delito leve de lesiones en el robo, regulado en el artículo 147.1 del Código Penal, que establece las penas por causar lesiones que menoscaben la integridad física o mental de otro.

No obstante, para que se considere un delito de lesiones, la lesión debe requerir objetivamente un tratamiento médico o quirúrgico adicional a la primera asistencia facultativa. Si solo se necesita esta asistencia inicial, estaríamos ante un delito leve de lesiones según el artículo 147.1 del Código Penal.

Sobre la intensidad de violencia

Otro aspecto relevante a considerar es la intensidad de la violencia, la cual debe ser suficiente para tener efectos sobre el sujeto pasivo.

Es importante tener en cuenta que no es lo mismo forcejear con un niño de ocho años que con un adulto de treinta y cinco. La misma cantidad de violencia utilizada contra el niño probablemente no sería suficiente para afectar al adulto de manera significativa y lograr el apoderamiento.

La jurisprudencia establece que se considera que hay violencia en las personas cuando se requiere el uso de fuerza física para vencer la resistencia de la víctima despojada del objeto del hurto, ya sea previamente o simultáneamente.

Solo en circunstancias excepcionales, cuando el factor sorpresa prevalece sobre el uso de la fuerza física, se podría argumentar la inexistencia de violencia. Sin embargo, esta cuestión debe analizarse con especial atención en casos de modalidades delictivas como el «tirón».

En casos como el presente, donde el «tirón» provoca la caída del sujeto pasivo, es prácticamente imposible excluir la violencia, dado que la resistencia de la víctima es evidente hasta el punto de causarle lesiones durante el forcejeo.

Sobre el término de intimidación

La intimidación, como medio alternativo a la violencia, persigue el mismo objetivo: condicionar la voluntad de la víctima mediante una amenaza inminente.

Por ejemplo: Un sujeto activo amenaza a un acompañante de la víctima con una navaja para apoderarse de su vehículo.

En el caso de la intimidación, al igual que con la violencia, es crucial que su intensidad sea suficiente para tener efecto. Esta es una evaluación totalmente subjetiva, donde el medio utilizado no será determinante para su valoración.

Por ejemplo: Si el sujeto activo utiliza un arma de juguete, inicialmente podría considerarse un hurto con intimidación. Sin embargo, si la víctima es un experto en armas y puede reconocer que el arma es un juguete y no representa una amenaza real de muerte, la intimidación no tendría la misma gravedad.

El delito de robo en casa habitada

Se entiende por casa habitada todo albergue que constituya morada de una o más personas, aunque accidentalmente se encuentren ausentes de ella cuando el robo tenga lugar.

El delito de robo en una casa habitada se tipifica cuando se intenta, con ánimo de lucro, apoderarse de bienes muebles ajenos en un domicilio que esté habitado o en cualquiera de sus dependencias, según lo dispone el artículo 241 del Código Penal.

Este tipo de delito conlleva penas graves, siendo sancionado con prisión de dos a cinco años.

Además, el legislador contempla agravantes que aumentan la pena en casos de robo con fuerza en las cosas, tales como:

  • Realizarse en una casa habitada.
  • Empleo de armas u otros medios para llevar a cabo la violencia o intimidación.
  • Diferentes modalidades de acceso indebido al lugar, como el escalamiento, butrones, fractura de objetos cerrados, uso de llaves falsas, y la inutilización de sistemas de alarma.

Para que se considere robo con fuerza en las cosas, se deben cumplir una serie de condiciones, como el acceso por medios no convencionales o el empleo de cierta habilidad o esfuerzo para acceder al lugar, lo que excluye acciones como el simple abrir una ventana baja o a nivel de calle.

La agravante en el delito de robo

La agravante en el delito de robo, según el artículo 242.3 del Código Penal, se activa cuando el delincuente emplea armas u otros medios igualmente peligrosos, ya sea durante la comisión del delito o para asegurar su fuga, y también cuando ataca a aquellos que intentan ayudar a la víctima o perseguirlo.

La jurisprudencia considera armas o medios igualmente peligrosos a elementos como pistolas (incluso de fogueo) y rifles, cuchillos y destornilladores, sprays paralizantes, pistolas de gases irritantes, piedras, entre otros. Por otro lado, se excluye la capacidad lesiva de las armas simuladas, de juguete o inservibles, las cuales, aunque pueden generar intimidación, no justifican la agravante.

En general, la jurisprudencia suele interpretar de manera amplia la capacidad lesiva, lo que conlleva una frecuente aplicación de esta cualificación en los casos pertinentes.

Tipo subjetivo del delito de robo

En cuanto al tipo subjetivo del robo, el sujeto activo actúa con dolo directo, el cual comprende dos elementos fundamentales: el elemento cognoscitivo y el elemento volitivo.

Por un lado, el sujeto conoce lo que está haciendo, es decir, tiene pleno conocimiento de los elementos del tipo penal: la apropiación de una cosa ajena sin el consentimiento del propietario, con la intención de obtener un beneficio económico, que proviene de la apropiación de la cosa sustraída (a diferencia de los casos de robo o hurto de uso de vehículos, regulados en el artículo 244 del Código Penal, donde el beneficio no se deriva de la propiedad, sino del mero uso del vehículo).

¿Cuáles es la diferencia entre robo y hurto?

La distinción clave entre robo y hurto radica en el empleo de la violencia o intimidación durante la comisión del delito, y en el valor de lo sustraído. El robo implica el uso de fuerza en las cosas o violencia/intimidación en las personas, y se aplica cuando el monto sustraído es superior a 400 euros, según lo establecido en el artículo 237 del Código Penal.

Por otro lado, el hurto se refiere a la apropiación indebida de bienes sin recurrir a la violencia o intimidación, y puede implicar cantidades inferiores a los 400 euros.

Relación entre delito robo y detención ilegal

El delito de robo puede conllevar también una condena por detención ilegal, según lo establecido en el artículo 163 del Código Penal, que dispone que:

El particular que encerrare o detuviere a otro, privándole de su libertad, será castigado con la pena de prisión de cuatro a seis años.

Artículo 163 CP

El término «encerrar» se refiere a confinar a una persona, en contra de su voluntad, en un espacio delimitado del que no puede salir. Mientras que «detener» implica detener o impedir el movimiento de una persona, también en contra de su voluntad, pero en un espacio abierto, tal como ocurrió en este caso.

Es importante destacar que el delito de detención ilegal es independiente del delito de robo y no se consume dentro de este último, ya que no es estrictamente necesario para cometer el robo.

En este contexto, la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 29 de abril de 2010 aclara que:

Numerosos precedentes jurisprudenciales de esta Sala han establecido que el delito de robo absorbe la pérdida transitoria de libertad cuando se realiza durante el episodio central del hecho , y que no se cumplen los elementos tendenciales del tipo delictivo de detención ilegal al estar comprendida ésta dentro de la normal dinámica comisiva, siempre que quede limitada al tiempo estrictamente necesario para efectuar el despojo según el “modus operandi” de que se trate.

Por el contrario, el delito de detención ilegal adquiere autonomía propia respecto del robo cuando la privación de libertad es gratuita e innecesaria porque se prolonga más allá de lo que sería necesario para consumar el desapoderamiento”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Llámenos sin compromiso
Scroll al inicio