Declaración de prodigalidad: cómo afecta a tu patrimonio y qué implica

Declaración de prodigalidad

La declaración de prodigalidad se produce cuando una persona exhibe un comportamiento desordenado que pone en peligro su patrimonio. Por otro lado, la declaración conlleva a que la persona se vea limitada en su capacidad de obrar, ya que queda sujeta a un régimen de curatela.

Como resultado, la persona declarada pródigo no tendrá la facultad de disponer ni de administrar su patrimonio, debido a que se encuentra en un estado civil de incapacidad parcial. Sobre todo, esta medida se adopta en aras de proteger tanto a la propia persona como a su familia.

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¿Qué es declaración de prodigalidad?

La declaración de prodigalidad se encuentra contemplada en la Ley de Enjuiciamiento Civil vigente, aprobada en la Ley 1/2000, específicamente en el Libro IV «De los Procesos Especiales», Título I «De los procesos sobre filiación, capacidad, menores y matrimonio», abarcando los artículos 748 a 763.

Y es que, la prodigalidad constituye una sanción jurídica dirigida a individuos que carecen de la facultad para administrar su patrimonio y bienes. Por lo tanto, quien es considerado pródigo es aquel que, de manera negligente, dilapida su patrimonio de forma continua y sin justificación.

Así las cosas, la declaración representa una medida preventiva destinada a proteger a la persona en riesgo de ruina, así como a sus allegados. Mientras tanto, el individuo catalogado como pródigo se ve inhabilitado para gestionar adecuadamente su patrimonio, evitando perjuicios a quienes mantienen vínculos con él.

¿Cuáles son los requisitos para declarar la prodigalidad?

Los requisitos para solicitar la declaración de prodigalidad pueden clasificarse en dos categorías:

De carácter subjetivo

En primer lugar, es necesario demostrar la existencia de una conducta que represente un riesgo para el patrimonio del individuo señalado como pródigo. Para ello, hay que documentar los hechos que pongan en peligro los bienes o recursos del presunto pródigo. Y por último, debe haber personas que estén recibiendo alimentos del individuo supuestamente pródigo o que tengan derecho a percibirlos.

De carácter objetivo

El comportamiento del individuo presuntamente pródigo debe efectivamente amenazar su propio patrimonio. De hecho, la declaración de prodigalidad se pide para evitar que los descendientes, el cónyuge o ascendientes carezcan de los medios necesarios para su subsistencia.

¿Cuáles son las causas para declarar la prodigalidad?

Las causas que pueden llevar a la declaración de prodigalidad abarcan las siguientes situaciones:

Conducta desordenada en la administración del patrimonio propio

Como su propio nombre indica, se refiere a hábitos inadecuados o acciones desordenadas que resultan en una gestión deficiente de los bienes y recursos. a todas luces, esta conducta suele ser el resultado de malos hábitos o comportamientos poco cuidadosos en la administración de los activos.

Hábitos habituales o actos excesivos

La prodigalidad se considera cuando los actos desordenados o negligentes en la gestión del patrimonio son recurrentes o excesivos. Eso sí, es importante destacar que los actos esporádicos o irregulares no constituyen, por sí solos, una base para la declaración de prodigalidad.

Riesgo para la conservación del patrimonio

Los actos realizados ponen en peligro la conservación del patrimonio, lo que resulta en un perjuicio para las personas que dependen de él. Es decir, estas personas deben tener un vínculo familiar cercano con el individuo declarado pródigo, con quienes existen obligaciones jurídicas y morales significativas.

Procedimiento para solicitar la declaración de prodigalidad

Para iniciar este proceso, se requiere la asistencia de un abogado especializado en derecho de familia y un Procurador, además de la intervención del Ministerio Fiscal.

El primer paso es presentar una demanda de declaración de prodigalidad, que puede ser presentada ante el tribunal, lo que daría lugar a la instauración de un régimen de curatela.

Teniendo todo esto en cuenta, el procedimiento se desarrolla por los trámites del juicio verbal, de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 753, 437, 756 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Obviamente, los solicitantes de este procedimiento pueden ser el cónyuge, descendientes o ascendientes que reciben o tienen derecho a reclamar alimentos del afectado, así como sus representantes legales.

En los casos en que el individuo sea incapaz o menor de edad, la solicitud deberá ser presentada por su representante legal o el Ministerio Fiscal.

Finalmente, será el el juez quien tome una decisión mediante sentencia judicial que determine el estado civil de incapacidad parcial y acto seguido designa un curador, que podría ser uno de los padres o el cónyuge.

Además, es importante recalcar que la sentencia establece los actos que el pródigo no puede llevar a cabo sin el consentimiento del curador.

Efectos de la declaración judicial de prodigalidad

Los efectos de la declaración judicial de prodigalidad pueden ser clasificados en varias categorías:

Efectos generales

  • Carácter subjetivo: Implica una limitación inmediata en la capacidad de negociar el patrimonio del individuo. Después, la sentencia declara esta limitación en la capacidad de obrar, iniciándose así un proceso para designar al curador correspondiente, quien ejercerá la guarda y custodia del pródigo.
  • Carácter objetivo: El pródigo solo puede gestionar su patrimonio en actos que no requieran el asentimiento del curador. No obstante, los actos realizados antes de la sentencia de declaración de prodigalidad son válidos.

Efectos especiales

  • Cambio en el estado civil natural de la persona, al limitarse su capacidad en ciertos aspectos. Entre ellas, conlleva a su sometimiento al régimen de curatela, según lo establecido en el Código Civil, artículo 29 y 286, párrafo 3º del artículo.
  • La declaración de prodigalidad puede acarrear restricciones en la patria potestad, alterando la dinámica familiar en cuanto a disposición y administración de bienes.

Otros efectos

  • Restricción de la capacidad del pródigo exclusivamente en asuntos relacionados con el patrimonio, sin afectar las relaciones familiares o personales. Paralelamente, en lo patrimonial, la sentencia limita ciertos actos, como disponer de bienes gananciales o de forma genérica sin distinguir su naturaleza.
  • La sentencia establece los actos que requieren la aprobación del curador. Los actos realizados antes de la demanda son válidos, mientras que los realizados entre la demanda y la sentencia se rigen por el mismo régimen que los posteriores a la sentencia. A partir de ahora, los actos llevados a cabo después de la sentencia que requieran el consentimiento del curador son anulables, según lo dispuesto en el Código Civil, artículo 293.

Actos del curador respecto al pródigo

La función del curador implica una serie de responsabilidades importantes:

Aceptación y juramento

El curador acepta formalmente su cargo y jura ante un juez cumplir con la tarea asignada. Como has podido ver, este acto confirma su compromiso con la labor encomendada y su responsabilidad legal.

Protección de los derechos

La misión principal del curador es garantizar los derechos de las personas afectadas por la gestión desordenada del patrimonio del individuo declarado pródigo. Cabe precisar, que actúa como un salvaguarda externo para aquellos perjudicados por esta situación.

Especificación de actos

La sentencia que declara la prodigalidad debe detallar los actos que requieren la participación del curador. Sin embargo, cuando esta especificación no se encuentra, se recurre al Código Civil para determinar los actos que los tutores necesitan autorización judicial.

Intervención necesaria

El curador debe intervenir en diversos tipos de acciones, tales como:

  • Internamiento del pródigo en establecimientos educativos, de formación o de salud mental.
  • Gravamen o enajenación de establecimientos, objetos valiosos, bienes inmuebles o valores mobiliarios.
  • Renuncia de derechos, sometimiento a arbitraje, aceptación o repudio de herencias, entre otros.
  • Cesión de bienes en arrendamiento por más de seis años, préstamos de dinero, disposición gratuita de derechos o bienes, entre otros actos de carácter dispositivos.

¿Puede cesar la declaración de prodigalidad?

La declaración de prodigalidad puede ser revocada mediante una sentencia que anule la limitación de la capacidad de obrar del individuo considerado pródigo. Esto puede ocurrir por las siguientes razones:

Desaparición de los alimentistas

Si desaparecen todos los individuos que estaban recibiendo alimentos del pródigo, o si la conducta desordenada del mismo experimenta un cambio significativo, se puede solicitar la modificación o cese de la declaración de prodigalidad. Por tanto, este proceso tiene como objetivo dejar sin efecto la sentencia previamente dictada.

Procedimiento para la revocación

Para iniciar este procedimiento, se deben presentar pruebas similares a las consideradas durante la declaración de prodigalidad. Es importante destacar, que la participación del pródigo, así como de todos aquellos que legítimamente podrían recibir alimentos, y del Ministerio Fiscal es requerida.

Defensa legal del pródigo

Durante el proceso, el pródigo tiene derecho a la asistencia legal gratuita, con la designación de un Procurador y un Abogado, de acuerdo con la Ley 1/1996 de Asistencia Jurídica Gratuita.

Pruebas obligatorias

La Ley de Enjuiciamiento Civil establece una serie de pruebas obligatorias para este proceso, incluyendo un informe pericial médico realizado por un Médico Forense especializado en la discapacidad que originó la declaración de prodigalidad.

Proceso judicial

Además del informe médico, se realizan un examen judicial del pródigo y una audiencia con los parientes. Ahora bien, el proceso finaliza con informes de ambas partes y del Ministerio Fiscal.

Plazo para la sentencia

Para concluir, la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que la sentencia debe ser dictada en un plazo máximo de 10 días, según lo dispuesto en el artículo 447.

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