Qué es el Compliance Penal y qué funciones tiene

Compliance Penal - Implementación de Planes de prevención a la responsabilidad penal de las empresas

Una empresa es una persona jurídica. Como tal, opera en el mercado y se relaciona tanto con su propio personal como con terceros (clientes, proveedores, socios, etc.). En el marco de su actividad, es posible que tanto la entidad en sí como sus empleados cometan alguna irregularidad, y es esto lo que hoy me lleva a hablar de Compliance Penal.

¿Has escuchado alguna vez este término? Estoy seguro de que sí, porque parece haberse puesto de moda en el ámbito empresarial. Pero, aunque muchas empresas están haciendo importantes avances en esta materia, me doy cuenta de que algunas no tienen muy claro lo que implica.

Podemos ayudarte.

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¿Qué es el Compliance Penal?

Es un conjunto de medidas, herramientas o procedimientos que implementa una empresa en su funcionamiento interno. Con el fin de que todas las actividades y operaciones que lleva a cabo se ajusten a la normativa. En este caso, a la legislación penal.

De esta definición ya puedes inferir que lo que se busca es la prevención. Estas medidas tienen como propósito principal asegurarse de que ni la entidad en sí misma ni ninguno de sus miembros van a cometer algún delito del que la empresa pueda acabar siendo responsable.

Te pongo un ejemplo. Con la reforma del Código Penal llevada a cabo a raíz de la conocida como “Ley del solo sí es sí”, ahora las empresas pueden ser sancionadas en los casos de acoso sexual cometidos en ellas. Si se prueba que la entidad no ha hecho nada para prevenir estas conductas, se le puede imponer una multa.

En consecuencia, es habitual que dentro del Compliance Penal nos encontremos con medidas que hablan sobre la prevención del acoso sexual y otros tipos de acoso laboral.

¿Cuál es el origen de estas medidas de cumplimiento penal?

A principios de este siglo se produjeron en Estados Unidos importantes escándalos relacionados con grandes empresas. Uno de los más destacados fue el de Enron Corporation, una empresa energética que llegó a ser de las más importantes del mundo, y acabó en bancarrota en 2001.

El colapso de esta corporación no fue debido a la pérdida de cuota de mercado, sino por la práctica constante de actividades de dudosa legalidad en su administración.

Durante años, los ejecutivos de Enron manipularon los estados financieros para ocultar las deudas. Utilizaron sociedades fantasma para desviar deudas y mantener una imagen de solidez financiera ante los mercados. Además, los altos directivos tomaron decisiones que les benefician más a ellos personalmente que a la empresa.

Este caso se sigue estudiando hoy en día en las universidades como uno de los ejemplos más patentes de lo que es y lo que puede causar un comportamiento corporativo irresponsable. Pero también supuso el germen del que derivó el Compliance Penal.

Casos como el de Enron o el de WorldCom hicieron patente la necesidad de establecer mecanismos de control interno dentro de las empresas. Que se aseguren de que se cumplen las normas legales, a fin de prevenir conductas ilegales y garantizar la integridad corporativa.

En apenas dos décadas esta idea ha evolucionado mucho, y ha demostrado una gran eficacia a la hora de identificar y gestionar los riesgos.

En el caso de España, las empresas no están obligadas a tener un plan de Compliance Penal. Pero mi experiencia en el campo del Derecho Penal me lleva a pensar que contar con un programa de prevención de conductas ilícitas en la organización es muy recomendable. Porque puede evitar muchos problemas.

Delitos por los que una empresa puede ser condenada

La responsabilidad penal de las empresas es un tema en el que se está avanzando muy lentamente. Fue en 2010 cuando se introdujo en nuestro Código Penal la posibilidad de sancionar a las personas jurídicas por la comisión de delitos, pero las sentencias de condena que se han dictado desde entonces son bastante escasas.

Tampoco están muy claras las razones que llevan a considerar responsable penalmente a la empresa en algunos delitos y en otros no. A pesar de ello, encontramos algo más de 20 tipos penales por los que una persona jurídica puede ser condenada.

Uno de los casos más populares es el delito contra el medio ambiente. Cometer prácticas que dañen el entorno es constitutivo de una infracción administrativa, pero en los casos más graves puede dar lugar a una condena penal.

Otros ejemplos de delitos por los que una empresa puede ser condenada son los de urbanización ilegal, delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, blanqueo de capitales, y delitos contra la propiedad intelectual o industrial.

¿Qué pena se le impone a una empresa?

Lógicamente, no podemos mandar a una persona jurídica a prisión, por lo que las sanciones son más bien de carácter económico y tendentes a limitar su actividad.

La pena más habitual es la multa, pero la sanción también puede implicar la suspensión de la actividad por hasta cinco años; la clausura de locales y establecimientos; la prohibición de realizar ciertas actividades, y la imposibilidad de acceder a subvenciones y ayudas públicas, o de contratar con el sector público, durante un determinado tiempo. La sanción penal más grave para las personas jurídicas es aquella que impone su disolución.

Por lo que he podido observar en la práctica, lo más común es imponer una multa y alguna pena accesoria como la prohibición de acceder a subvenciones públicas.

Beneficios del Compliance Penal para la empresa

Ahora que tenemos más claro de qué estamos hablando, y hemos comprobado que las personas jurídicas pueden ser responsables penalmente en diferentes casos, es hora de analizar qué beneficios tiene invertir recursos en poner en marcha (y aplicar) un programa de Compliance Penal.

Reducción del riesgo

El beneficio más evidente es que con estas medidas se reduce notablemente el riesgo que tiene la empresa de ser sancionada en relación con la comisión de delitos. Así protege tanto su actividad como su patrimonio.

Mejora de la reputación

Una empresa que se ajusta a la legalidad vigente no va a tener que hacer frente a grandes escándalos. Por tanto, va a mantener la imagen y la reputación que ya tiene. Algo que le va a permitir seguir ganando y fidelizando clientes y atraer a inversores.

Porque, si una empresa se ve implicada en un caso de dimensiones penales, se va a producir también una grave crisis de reputación. Tendrá que invertir grandes cantidades de dinero y de tiempo en volver a reconstruir la reputación que tenía, y es posible que nunca llegue a recuperarse del todo.

Me viene a la mente el “Dieselgate” en el que se vio implicada Volkswagen. A pesar de los años que han pasado, la marca de automóviles todavía no ha logrado recuperar parte de la confianza perdida, porque muchos de sus clientes se sintieron estafados.

Brinda nuevas oportunidades de negocio

El Compliance Penal no es obligatorio, pero está ganando mucha importancia a nivel internacional. Tanto es así, que muchas corporaciones exigen a sus socios que tengan implementadas medidas de este tipo antes de comenzar a trabajar.

¿Cómo funciona el sistema de Compliance Penal?

Este del que te estoy hablando es un proceso complejo, transversal y “vivo”. En el sentido de que debe estar en constante revisión y actualización para ajustarse a las nuevas circunstancias.

Evaluar los riesgos

Es el  primer paso que debe dar cualquier empresa que desee contar con medidas que garanticen que sus actividades se ajustan a la normativa penal.

Por ejemplo, ¿cuál es el riesgo de que un empleado con acceso a información confidencial la venda a la competencia, o robe material y lo ponga en el mercado negro?

Existen múltiples riesgos y tratarlos todos a la vez no es posible. Por eso, hay que establecer un orden de prioridad y empezar a trabajar con aquellos que pueden tener consecuencias más graves y tienen mayor posibilidad de materializarse.

Desarrollar los procedimientos

Lo siguiente que hay que hacer es establecer un conjunto de buenas prácticas orientadas al cumplimiento penal. Detallando los procesos lo máximo posible para asegurar que los empleados van a saber en todo momento cuál es la forma correcta de comportarse.

Formar y capacitar a la plantilla

De poco sirve el esfuerzo de identificar riesgos y diseñar procedimientos de prevención si los empleados no están al tanto de cómo deben actuar.

Lo aconsejable en este caso es que haya una labor de sensibilización de la plantilla, para que los trabajadores sean conscientes de lo importante que es actuar de forma ética y legal. Después, se puede pasar a dar formación concreta sobre las maneras correctas de trabajar.

Implementar controles internos

No basta con confiar en la buena fe de los empleados a la hora de ajustarse al Compliance Penal. Es absolutamente necesario contar con medidas de control interno para prevenir y detectar posibles infracciones. Un ejemplo clásico son las auditorías internas.

Además, hay que contar con un canal de denuncias que garantice la confidencialidad. De manera que cualquier empleado que sea conocedor de una irregularidad pueda denunciar.

Monitorizar y mejorar

Como decía antes, las medidas puestas en práctica deben monitorizarse de forma regular para comprobar si están dando los resultados esperados. Esto nos ayudará a introducir mejoras para ajustarnos a los cambios que se producen en el entorno legal y empresarial (que no son pocos).

El Compliance Penal es un proceso integral que siempre debe estar en constante evolución. Si lo hacemos bien, lograremos el objetivo de asegurar que todas las actividades llevadas a cabo dentro de una empresa son éticas y se ajustan a la legalidad, y ya sabemos que esto tiene múltiples ventajas.

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