Qué es una donacion

Padre dona a su hija la cada de la playa

Encontramos la donación en el título 7, capítulo 1º, libro 3º, artículos 618- 618. El artículo 618 dice que la donación es un acto de liberalidad, por el cual, una persona dispone gratuitamente de una cosa, a favor de otra que la acepta. De esta definición legal se pueden extraer las siguientes notas:

  • Es un acto gratuito.
  • Es un acto de liberalidad.
  • Es un acto dispositivo aceptado por el donatario.

La donación es un acto gratuito

La donación es sobre todo un acto gratuito, porque quien la realiza no recibe a cambio contraprestación alguna. No sólo la donación es un acto gratuito, también el mandato o incluso a veces, el depósito o el comodato.

La donación es un acto de disposición

La donación, además de ser un acto gratuito, es un acto de disposición. Savigny vió la esencia de la donación en un empobrecimiento del patrimonio del donante y correlativamente, un enriquecimiento del patrimonio del donatario: que no sucede en otros contratos caracterizados como gratuitos.

Tambíen es un acto de liberalidad

Es un acto de liberalidad: parece difícil diferenciar la gratuita de la liberalidad. La diferencia parece venir dada por el hecho de que la gratuidad se mide siempre de forma objetiva, mientras que la liberalidad exige una especial intención o ánimo.

Es el llamado “animus donandi” o ánimo liberal y consiste en ese consentimiento genérico que se exige para que todo negocio jurídico, aplicado ahora a este tipo concreto que se llama donación. Se puede donar por:

  • Generosidad.
  • Caridad.
  • Altruismo.
  • Vanidad.

Sin embargo, siempre que exista intención de enriquecer a una persona con nuestro empobrecimiento, habrá ánimo de donación.

Naturaleza jurídica de la donación

No está excesivamente clara, de hechos la donación está situada en el Libro tercero: ” de los diferentes modos de adquirir la propiedad”. El artículo 609 la considera como un modo de adquirir el dominio radical- separado de aquellos supuestos en los que se adquiere el dominio como consecuencia de ciertos contratos seguidos de la tradición.

Parece que la donación es un negocio de disposición que efectúa directa e inmediatamente un desplazamiento patrimonial si se hace en las formas y solemnidades exigidas.

La perfección de la donación hace que el donatario adquiera la propiedad de la cosa donada, y si esta cosa no se ha entregado a tiempo, el donante queda obligado a ello en virtud del dominio ya transferido al donatario y no para que el donatario adquiera el dominio.

El artículo 618 nos muestra que el legislador contempla la donación en el momento que se efectúa, dándola el calificativo de acto, y no de contrato. Aquí tambíen hay separación entre la figura de la donación y el resto de contratos, como títulos hábiles para transferir el dominio.

Régimen legal de la donación

Las donaciones que hayan de producir sus efectos entre vivis se rigen por las normas especiales de la donación (artículos 618 al 656), y en todo lo demás por las disposiciones generales de contratos y obligaciones.

Hay una serie de reglas específicas de la donación:

La capacidad de las partes

Según el artículo 624 podrán hacer donaciones todos los que puedan contratar y disponer de sus bienes.

Cuando el código habla de “disponer de sus bienes” hace referencia al poder de diposición sobre los bienes que son objeto de donación y no osbre otros.

Los representantes legales de menores e incapaces pueden hacer donaciones por ellos, cumpliendo unos requisitos legales que se sustancian en la autorización judicial.

Por su parte las personas jurídicas privadas que tengan finalidad de lucro pueden realizar actos aislados de donaciones, aunque en principio este tipo de actos sean contrarios al ánimo de lucro. Pueden hacerlo si estas donaciones benefician directamente a la sociedad o si se hacen por otras razones como de solidariadad social.

Por lo que respecta al donatario, su capacidad es amplísima. Dice el artículo 625 que podrán aceptar donaciones los que no estén especialmente incapacitados por ley porque es un acto que requiere capacidad. Aquí en principio sólo se exige la capacidad natural de entender por tanto que no puede aceptar una donación uno por sí mismo quien carezca de discernimiento.

Dice el artículo 628 que las donaciones hechas a personas inhabilitadas son nulas aunque lo hayan simulado, bajo apariencia de otro contrato, por persona interpuesta.

Si falta capacidad natural, la donación simplemente debe ser aceptada por los representantes legales del donatario, y la no aceptación requiere autorización judicial.

Para aceptar las donaciones condicionales, onerosas o con cargas se exige capacidad para contratar y las personas que no la posean no la pueden aceptar sin intervención de los representantes (artículo 626).

El artículo 627 permite las donaciones al nasciturus que serán aceptadas por quienes legítamente les representen si se hubiera verificado el nacimiento. Para la plena eficacia de la donación el concebido tiene que nacer con las condiciones del artíclo 30 porque es entonces cuando adquiere personalidad jurídica privada.

Objeto y límites de la donación

El artículo 634 establece que la Donación podrá comprender todos los bienes presentes del donante, o parte de ellos.

Se prohiben los bienes futuros, entendiendo por ellos aquellos bienes de los que el donante no puede disponer al tiempo de la donación.

El código civil fija 2 límites al objeto de la donación:

1.º El artículo 634. La donación podrá comprender todos los bienes presentes del donante, o parte de ellos, con tal que éste se reserve en plena propiedad o en usufructo lo necesario para vivir en un estado correspondiente a sus circunstancias.

Se exige, por tanto, una reserva de bienes que quedará incumplida si se donan todos los bienes presentes. De ahí que la donación en lo que transpasa este límite será nula.

2.º El artículo 636. No osbtante lo dispuesto en el artículo 634 ninguno podrá dar ni recibir por vía de donación, más de lo que pueda recibir por testamento.

El fundamento de esto es salvaguardar los derechos de aquellas personas que tienen derecho a una parte de la herencia, o lo que es lo mismo, que tienen derecho a la legítima de la que el testador no puede disponer en beneficio de otras personas.

La infracción de este límite no provoca la nulidad de la donación, sino que se hace reducible a instancias de los herederos forzosos. Esta reducción es una ineficacia parcial y sobrevenida que presenta grandes analogías con la rescisión, se llama reducción por inoficiosidad, y esta acción la pueden ejercitar sólo los legitimarios que lo sean a la muerte del causante o sus herederos o causahabientes.

La acción se dirige contra el donatario o donatarios cuyas donaciones son inoficiosas, y deben rescindirse total o parcialmente.

Si hubiera varias donaciones dice el código que se sustituirán o suprimirán en cuanto al exceso la de fecha más reciente.

Esta acción es renunciable, pero no envida del causante y es transmisible, la pueden ejercitar no sólo los legitimarios, sino también sus herederos. Empieza a contar desde la apertura de la sucesión o lo que es lo mismo desde la muerte del causante.

La reducción por inoficiosidad no produce efectos retroactivos y no obsta para que la donación tenga eficacia durante toda la vida del donante. En este tiempo el donatario utiliza los bienes como si fueran propios y hace suyos los frutos.

Si no se peude realizar la restitución en natura se hará en dinero que se valorará conforme al precio de los bienes donados al tiempo de la donación.

Forma de la donación

La donación es un negocio que históricamente está sujeto a determinadas formalidades que son distintas según se trate de bienes muebles e inmuebles.

Si se trata de muebles, la donación puede hacerse verbalmente o por escrito.

La verbal requiere la entrega simultánea de la casa donada. Faltando este requisito la donación no tendrá efecto a no ser que se haga por escrito y su venta misma forma se haga constante aceptación (artículo 632).

Si se trata de inmuebles, para que la donación sea válida ha de hacerse en escritura pública, en la que hay que expresar de forma individual cuáles son los bienes donados y el valor de las cargas que se van a satisfacer el donatario.

La aceptación podrá hacerse en la misma escritura pública o en otra por separado; pero en este caso deberá notificarse la aceptación en forma auténtica al donante (artículo 633).

Cuando hablamos de cargas que debe satisfacer el donatario, nos referimos a aquellas obligaciones que se pacten a su cargo. Por ejemplo: el pago de deudas del donante o cualquier otro.

Según la jurisprudencia del Tribunal Supremo el cumplimiento del requisito de forma es imprescindible para la donación, y según la doctrina mayoritaria el artículo 633 eleva a requisito de forma constitutiva la escritura pública.

La escritura de la que se habla tiene que ser de donación, porque si se trata de una compraventa simulada, aunque esté hecha en escritura pública y quiera encubrir uan donación, la donación será inexistente por falta de forma esencialmente, puesto que la escritura no es de donación, sino de compraventa.

En este punto hay que decir que la jurisprudencia ha sido reiterada en este sentido.

Que es una fianza

Mujer firmando un contrato de fianza

La fianza es una forma de garantía personal por la que una persona se obliga a pagar o a cumplir por un tercero en caso de no hacerlo éste.

Dice el Tribunal Supremo que si bien en sentido amplio se denomina fianza a cualquier garantía prestada para el cumplimiento de una obligación, en sentido técnico, se considera fianza la garantía personal que se constituye comprometiéndose a un 3º a cumplir la obligación en caso de no hacerlo el deudor principal.

En la práctica se recurre a la fianza para garantizar cualquier obligación que consiste en la entrega de una cantidad de dinero, pero puede afianzarse cualquier obligación: dar, hacer o no hacer…incluso las de objetos no fungibles.

En este último caso, el deudor está obligado a cumplir la prestación pactada, pero el fiador, a lo que queda obligado es a pagar el equivalente a la prestación incumplida.

La fianza requiere:

  • Acreedor: título del derecho de crédito.
  • Deudor: vinculado por la obligación principal.
  • Fiador: asume la obligación de garantía.

Esta pluralidad subjetiva se ordena por mitad de dos obligaciones: una es la principal, asumida por el deudor; y otra la acción de garantía asumida por el fiador.

Puede ocurrir que en la propia fianza, haya una pluralidad:

Fianza convencional, legal y judicial

Según el artículo 1823 y puede parecer que esta distinción significa que hay casos en que la fianza se puede constituir al margen de la voluntad del fiador, pero esto no es así.

Para cualquiera de estos tres supuestos es necesario la voluntad del fiador y es que esta clasificación o responde al modo de perfeccionar de la fianza, sino a la existencia de un deber previo de constituirla, porque de alguna forma, así se ordena.

En un principio el orden proviene de la propia voluntad del sujeto (convencional), otras veces viene de una disposición legal (judicial) y otras veces la orden proviene de un mandato judicial por el que se ordena que se preste fianza (judicial).

Fianza a título gratuito u oneroso

Según el artículo 1823.1º debe tenerse en cuenta que la onerosidad o gratuidad de la fianza o incide en los derechos del fiador, en caso de tener que pagar la deuda porque en cualquier caso el fiador que paga tiene derecho a la indemnización del artículo 1838, así como a la subrogación del 1839.

Fianza civil y mercantil

El artículo 439 del Código de comercio dice que la fianza será meramente cuando su objeto se pueda asegurar el cumplimiento de un contrato mercantil aunque el fiador no sea comerciante. En otro caso, la fianza será civil.

Pero hay que decir que el régimen del Código civil transciende a la fianza constituida para garantizar un contrato mercantil simplemente porque de la regulación que de la fianza hace el Código civil es prácticamente nula.

Que es un mandato

Señor firmando un contrato de mandato

En la vida diaria, la gestión de asuntos y negocios hace con frecuencia la necesidad de que intervengan o cooperen otros que actúen en nuestro interior. Para ello, existen diferentes cauces y no de ellos es el contrato de mandato.

Diferencia entre mandato y representación

El mandato es un contrato por el que se obliga a una persona a prestar un servicio o hacer alguna cosa por cuenta o encargo de otra. Esto, dicho en el artículo 1709, no deja muy claro la diferencia entre mandato y representación. Es necesario ver la regulación para así deslindarlo de otras figuras. Como notas diferenciadoras:

Es un contrato, distingue el contrato de mandato de la simple gestión de un negocio ajeno, porque las obligaciones que surgen de la gestión no nacen de un contrato, sino por la propia iniciativa del gestor.

Como tal contrato, el mandato es naturalmente gratuito, pero según el código civil, si el mandato tiene por obligación el desempeño de servicios de la especie al que se refiere el mandato, se presume la obligación de retribuirlo. Cuando es gratuito, estamos un contrato unilateral y cuando hay precio o contraprestación, es bilateral.

En cualquier caso, este contrato de mandato genera una obligación jurídica que suele estar basada en la confianza, por lo que precisamente se caracteriza por un contrato personal.

Es un instrumento de cooperación jurídica por sustitución. El mandatario realiza varios actos que el mandante no podría realizar por sí, pero obra o actúa en lugar de éste, de alguna forma le sustituye y su actuación vincula al mandante.

Esto relaciona al mandato con la representación: pero hay que decir que la representación es una declaración unilateral y recepticia de la voluntad del representado para que realice actos sin poder, como puede haber representación sin mandato y mandato sin poder.

Clases de contrato de mandato

Por razón del objeto

Según el artículo 1712, el mandato es general cuando comprende todos los negocios del mandante y es especial cuando comprende de uno o más negocios determinados.

Cuando el Código civil dice “todos los negocios del mandante…” se refiere a todos los aspectos de un mismo ámbito. Dice el artículo 1713 que el mandato concebido en términos generales no comprende más que los actos de administración; para transigir, enajenar, hipotecar o ejecutar cualquier otro acto de riguroso dominio se necesita mandato expreso o específico.

Por razón de la forma expreso o tácito

En materia de contratación, la regla general es la libertad de forma que aparece regulada en el artículo 1710: el mandato puede ser expreso o tácito y que el expreso puede darse por instrumento público, privado o de palabra.

El tácito será el que deriva de hechos concluyentes que implican necesidad y de un modo evidente la intención de obligarse de forma palpable.

Siendo el contrato un acuerdo de voluntades, es perfectamente posible que la voluntad del mandante sea expresa y la aceptación del mandatario tácita, y según el artículo 1280.5, de constar en documento público el poder para contraer matrimonio, los especiales que deban presentarse en juicio, el poder para administrar bienes y cualquier otro que tenga por objeto…

Hay que decir que este artículo se refiere al apoderamiento y no al mandato, por lo que la jurisprudencia dice que incluso el mandato para vender bienes inmuebles, podría ser verbal.